Decepcionados con la gestión del socialismo,se espera que los españoles giren a la derecha

No definir con claridad las primeras medidas para afrontar la crisis económica fue uno de los ejes de la campaña del conservador Rajoy. El candidato oficialista, Pérez Rubalcaba, sufrió las consecuencias de desacertadas decisiones del Gobierno. Expectativas de Izquierda Unida y de separatistas vascos

TODO LISTO. Ayer, las autoridades distribuyeron el material para la votación que tendrá lugar entre las 9 y las 20. REUTERS
TODO LISTO. Ayer, las autoridades distribuyeron el material para la votación que tendrá lugar entre las 9 y las 20. REUTERS
20 Noviembre 2011
MADRID.- Una España golpeada por una crisis que ha causado casi cinco millones de desempleados (21,5% de la población económicamente activa), se apresta a llevar al poder a la derecha que postula a Mariano Rajoy (abogado de 56 años) como Presidente del Gobierno, considerada amplia favorita frente al Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Las últimas encuestas predicen la peor derrota de los socialistas desde la vuelta de la democracia, que alcanzaría sólo 112 escaños, mientras que el Partido Popular (PP) se alzaría con entre 192 y 198 bancas, muy por encima de las 176 que marcan la mayoría absoluta en Diputados (se renuevan 350 bancas en la Cámara Baja y 208 senadores).

El candidato socialista y ex número dos del gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, hizo todo lo posible para revertir esa tendencia, pero todo indica que fue en vano, arrastrado por la mala administración económica y las decisiones aplicadas por José Luis Rodríguez Zapatero, que lo obligaron a adelantar cuatro meses los comicios: congelación de las pensiones, retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, reducción del 5% en los salarios de los funcionarios y aumento fiscal, entre otras, son algunas de las iniciativas que hundieron la popularidad del PSOE.

Sin embargo, el muy probable futuro jefe de Gobierno tendrá poca tregua ante la dura situación económica y se augura que no habrá ninguna paciencia con Rajoy. "La prioridad es dar un mensaje de confianza a los mercados", afirmó, para prometer que presentará rápidamente su primer plan de medidas. Sólo se espera más austeridad, más recortes y, probablemente, más protestas.

Ocurre que España atraviesa su peor momento económico, al borde de la recesión, con una inflación del 3% anual, con un déficit estatal calculado en el 6% para 2011 y con una deuda pública que se ha encarecido hasta rozar la zona de rescate. Rajoy ha hecho una campaña basada en la ambigüedad para evitar el anuncio de medidas impopulares que pudieran hacerle perder votos, y sólo en los últimos días admitió que habrá recortes en todo, salvo a las jubilaciones, lo que desmoviliza votantes (ver "Esperan...").

Las otras fuerzas
Pese a la ya clásica polarización, los partidos minoritarios (especialmente Izquierda Unida y los ecologistas de Equo) esperan conseguir votos de los desencantados del PSOE. También el movimiento de los indignados, que surgió para reclamar contra las consecuencias de la crisis y el capitalismo sin límite, volvió a las calles, pero sólo han logrado movilizar a las plazas principales de las ciudades, sobre todo a la madrileña Puerta del Sol y a la barcelonesa Cataluña, a una ínfima parte de los miles que se manifestaron antes.

Estos comicios serán los primeros sin la amenaza directa de ETA, que anunció el cese del terrorismo que mató a más de 800 personas en cinco décadas. Se considera que este cambio impulsará electoralmente a la coalición vasca Amaiur, integrada por la izquierda abertzale (radicales vascos que reclaman la independencia de su región de España y de Francia), en el debut realmente democrático de los separatistas.

Para estos comicios están habilitados a votar unos 35 millones de españoles (son 47 millones en total). (Especial-AFP-DPA-Télam)

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