NINGUN HANNIBAL. "Mudo" no habla en la cancha, pero sí se hace notar con fútbol y mucha garra. LA GACETA / FOTOS DE OSCAR FERRONATO / FOTOMONTAJE DE FRANCO GUEVARA
Su lazo con el fútbol exime cualquier categoría. Edgardo es un confeso amante de este deporte; dice llevarlo en la sangre, sea cual sea su destino. "Mientras esté detrás de la pelota, persiguiéndola y jugando por los puntos, yo soy feliz", dice este chico de pocas palabras, procurador del silencio en la cancha. "Soy de perfil bajo", aclara un Galíndez renacido como el ave Fénix en Atlético, en este Atlético soñador.
Ya se le conoce su pasado. Estuvo en 25 y Chile, brilló, se fue y casi ficha para Atlético Madrid y Boca. Casi, porque los números no cerraron. Luego entró en un tobogán de buenas y malas hasta tocar el timbre nuevamente en el "decano". Necesitaba revancha, sacarse una vieja espina. "Sí, la de la temporada 04/05 del Argentino A. Perder esa final (3-2) con Racing de Córdoba allá fue increíble. Tengo el video en mi casa y cada vez que lo veo no puedo creer cómo se nos escapó sobre el cierre, cuando estábamos 2 a 1", medio que golpea la mesa "Mudo", autor de un golazo el día de la pesadilla en La Docta. Y como la rueda mágica entrega de las maravillosas y no tanto, hoy la vida le sonríe. "Volvimos del más allá, je", describe el presente de un Atlético comandado por Llop, todo lo contrario a la imagen de un espejo roto mostrada por la floja campaña de Solari. "Con ?Chocho? trabajamos todo, absolutamente todo, algo que con el otro técnico no hacíamos", explica Galíndez sin querer echarle sal a la herida del "Indio".
Resentimientos no hay, ni cuando estuvo fuera ni cuando lo convocó por primera vez al plantel superior. "Yo vine a pelearla desde la liga. Podría haberme ido a otro club. Es más, tenía todo arreglado, pero decidí ganar lo que antes no pude con el club. Era empezar de cero, como lo hice toda mi carrera. Creo que a veces son las reglas del juego".
De entrar a tragar tierra siendo los penúltimos de fila, Galíndez y sus compañeros se apropiaron de una sinfonía exitosa. "Esto no termina acá. Central es igual que River, un grande. Y depende de nosotros seguir como hasta ahora, concentrados de principio a fin. Ellos podrán tener jugadores habilidosos y desequilibrantes, pero el ?deca? también los tiene", marca terreno sin dudarlo a viva voz el zurdo, mientras ultima a los "canallas". "Por mi sector nadie pasa porque sí. Para eso estoy yo, para evitar que nos lastimen. Si el defensor no está preparado y bien parado, te encaran de una. Aparte, siempre tenés que darle una al que te visite, ¿viste? Así entiende cuáles son las reglas de la casa, ja, ja, ja", devela sin tapujos Edgardo.
La cosecha está encaminada hacia el camino del ascenso. No se puede catalogar todavía como meteórica la escalada del "decano", pero sí de promisoria.
"Quedan 12 puntos en juego y el grupo los quiere a todos. Estamos confiados de que podemos lograrlo. Este es el mejor momento de Atlético, puedo asegurarte, aunque hay que ratificarlo todas las semanas. Si ganamos, seguimos recortando distancia con los que están arriba nuestro", se ilusiona el lateral, y encara hacia la zona prometida, al paraje donde los objetivos se cocinan. "Claro que sí, amigo, se puede soñar; en todo se puede soñar".
Ya se le conoce su pasado. Estuvo en 25 y Chile, brilló, se fue y casi ficha para Atlético Madrid y Boca. Casi, porque los números no cerraron. Luego entró en un tobogán de buenas y malas hasta tocar el timbre nuevamente en el "decano". Necesitaba revancha, sacarse una vieja espina. "Sí, la de la temporada 04/05 del Argentino A. Perder esa final (3-2) con Racing de Córdoba allá fue increíble. Tengo el video en mi casa y cada vez que lo veo no puedo creer cómo se nos escapó sobre el cierre, cuando estábamos 2 a 1", medio que golpea la mesa "Mudo", autor de un golazo el día de la pesadilla en La Docta. Y como la rueda mágica entrega de las maravillosas y no tanto, hoy la vida le sonríe. "Volvimos del más allá, je", describe el presente de un Atlético comandado por Llop, todo lo contrario a la imagen de un espejo roto mostrada por la floja campaña de Solari. "Con ?Chocho? trabajamos todo, absolutamente todo, algo que con el otro técnico no hacíamos", explica Galíndez sin querer echarle sal a la herida del "Indio".
Resentimientos no hay, ni cuando estuvo fuera ni cuando lo convocó por primera vez al plantel superior. "Yo vine a pelearla desde la liga. Podría haberme ido a otro club. Es más, tenía todo arreglado, pero decidí ganar lo que antes no pude con el club. Era empezar de cero, como lo hice toda mi carrera. Creo que a veces son las reglas del juego".
De entrar a tragar tierra siendo los penúltimos de fila, Galíndez y sus compañeros se apropiaron de una sinfonía exitosa. "Esto no termina acá. Central es igual que River, un grande. Y depende de nosotros seguir como hasta ahora, concentrados de principio a fin. Ellos podrán tener jugadores habilidosos y desequilibrantes, pero el ?deca? también los tiene", marca terreno sin dudarlo a viva voz el zurdo, mientras ultima a los "canallas". "Por mi sector nadie pasa porque sí. Para eso estoy yo, para evitar que nos lastimen. Si el defensor no está preparado y bien parado, te encaran de una. Aparte, siempre tenés que darle una al que te visite, ¿viste? Así entiende cuáles son las reglas de la casa, ja, ja, ja", devela sin tapujos Edgardo.
La cosecha está encaminada hacia el camino del ascenso. No se puede catalogar todavía como meteórica la escalada del "decano", pero sí de promisoria.
"Quedan 12 puntos en juego y el grupo los quiere a todos. Estamos confiados de que podemos lograrlo. Este es el mejor momento de Atlético, puedo asegurarte, aunque hay que ratificarlo todas las semanas. Si ganamos, seguimos recortando distancia con los que están arriba nuestro", se ilusiona el lateral, y encara hacia la zona prometida, al paraje donde los objetivos se cocinan. "Claro que sí, amigo, se puede soñar; en todo se puede soñar".
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