SOLO MIA. Con buenas reacciones, el arquero Lucas Ischuk no recibió goles y fue una de las bases de la victoria. FOTO DE MATIAS GABRIEL NAPOLI ESCALERO (ESPECIAL PARA LA GACETA)
15 Noviembre 2011 Seguir en 

En la adrenalina de un domingo marcado con rojo, los flashes se quedaron con los goles de Luis Rodríguez y César Montiglio. Pocos, sin embargo, advirtieron que las dos estacadas de Atlético nacieron en la defensa y en el medio: los goles llegaron a partir de un anticipo de Iuvalé y de una recuperación de Mosset. El renacimiento de Atlético en las últimas fechas, y el festejo bíblico en la cancha de River, no se explicarían sin la defensa ni el medio. Y tampoco sin Lucas Ischuk, que lleva 273 minutos sin recibir goles.
"Estamos muy bien desde la defensa", se distendió Ischuk antes de dejar Buenos Aires ayer, donde sumó otro partido invicto a una racha de imbatibilidad que nació ante Huracán, continuó contra Aldosivi y también sumó a River. El último gol que sufrió fue contra Ferro, por la fecha 11. "Pero fue una jugada imposible de sacar, un bombazo", recuerda. Ese golazo agónico de Sebastián Navarro, desde afuera del área, fue el único gol que Ischuk sufrió en los últimos cinco partidos de Atlético: contra Merlo, en la fecha anterior, "San Lucas" también había terminado con el arco en cero.
"Desde que llegó Llop empezamos a trabajar en la defensa. Lo importante es que presionamos mucho", explica.
- ¿Y cómo consiguieron esa mejoría?
- Con la presión. El medio presiona mucho, pero la defensa también lo sigue. Trabajamos en bloque. Cuando el medio avanza, la defensa también achica. Por eso estamos tan ordenados y nos llegan tan poco", describe la nueva virtud "decana" el número 1.
El domingo, en Núñez, Ischuk tuvo una atajada que fue clave para el partido se convirtiera en leyenda: ante Cavenaghi, a los 6 minutos, y con el resultado 0 a 0. Después del partido, el goleador y el arquero se abrazaron como si fueran hermanos: pocos saben que Ischuk atajó en las inferiores de River entre 1998 y 2002. "Siempre es especial ganarle a River, claro. Sabemos lo que queremos, estamos cada vez mejor parados. Somos realistas en función de lo que tenemos, y veo que estamos mejorando mucho. La presión de mis compañeros es muy importante y yo me siento mucho más seguro", resaltó.
Los números le dan la razón a la confianza del santafesino: en las últimas tres fechas del torneo, sólo hubo un equipo al que no le hicieron goles: Atlético. "Cuando ascendimos, en 2009, hubo varios partidos en los que estuve sin que me hicieran goles", le dijo a LA GACETA después de su actuación en el Monumental de Núñez.
- ¿Y qué disfrutaste más? ¿El ascenso o esta victoria contra River?
- Y? es difícil. El ascenso es impagable, pero esto está en la historia.
Sin la solidez de Ischuk, nada habría sido posible. Ni el histórico triunfo en Núñez ni la solidez defensiva en la que casi nadie repara, pero la que sustenta todo. Atlético está de buenas, porque todo empieza de atrás hacia adelante.
"Estamos muy bien desde la defensa", se distendió Ischuk antes de dejar Buenos Aires ayer, donde sumó otro partido invicto a una racha de imbatibilidad que nació ante Huracán, continuó contra Aldosivi y también sumó a River. El último gol que sufrió fue contra Ferro, por la fecha 11. "Pero fue una jugada imposible de sacar, un bombazo", recuerda. Ese golazo agónico de Sebastián Navarro, desde afuera del área, fue el único gol que Ischuk sufrió en los últimos cinco partidos de Atlético: contra Merlo, en la fecha anterior, "San Lucas" también había terminado con el arco en cero.
"Desde que llegó Llop empezamos a trabajar en la defensa. Lo importante es que presionamos mucho", explica.
- ¿Y cómo consiguieron esa mejoría?
- Con la presión. El medio presiona mucho, pero la defensa también lo sigue. Trabajamos en bloque. Cuando el medio avanza, la defensa también achica. Por eso estamos tan ordenados y nos llegan tan poco", describe la nueva virtud "decana" el número 1.
El domingo, en Núñez, Ischuk tuvo una atajada que fue clave para el partido se convirtiera en leyenda: ante Cavenaghi, a los 6 minutos, y con el resultado 0 a 0. Después del partido, el goleador y el arquero se abrazaron como si fueran hermanos: pocos saben que Ischuk atajó en las inferiores de River entre 1998 y 2002. "Siempre es especial ganarle a River, claro. Sabemos lo que queremos, estamos cada vez mejor parados. Somos realistas en función de lo que tenemos, y veo que estamos mejorando mucho. La presión de mis compañeros es muy importante y yo me siento mucho más seguro", resaltó.
Los números le dan la razón a la confianza del santafesino: en las últimas tres fechas del torneo, sólo hubo un equipo al que no le hicieron goles: Atlético. "Cuando ascendimos, en 2009, hubo varios partidos en los que estuve sin que me hicieran goles", le dijo a LA GACETA después de su actuación en el Monumental de Núñez.
- ¿Y qué disfrutaste más? ¿El ascenso o esta victoria contra River?
- Y? es difícil. El ascenso es impagable, pero esto está en la historia.
Sin la solidez de Ischuk, nada habría sido posible. Ni el histórico triunfo en Núñez ni la solidez defensiva en la que casi nadie repara, pero la que sustenta todo. Atlético está de buenas, porque todo empieza de atrás hacia adelante.
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