14 Noviembre 2011 Seguir en 
AMAN.- Siria pidió ayer la celebración urgente de una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Liga Árabe, un día después que ese organismo decidió suspender a Damasco y le impuso sanciones, tras constatar que la violencia continúa pese al plan de paz acordado la semana pasada.
La cumbre solicitada por Damasco tiene el objetivo de "discutir las repercusiones negativas" de la violencia en el país sobre el mundo árabe, según la televisión oficial siria. En la capital, Damasco, miles de personas se concentraron el sábado frente a la Embajada de Qatar, que ocupa la presidencia de turno de la Liga Árabe. También grupos de personas armadas con palos y piedras atacaron la Embajada de Arabia Saudí y los consulados de Francia y de Turquía en la ciudad portuaria de Latakia.
Ayer, en tanto, cientos de seguidores del presidente sirio, Bashar al Assad, protestaron contra la decisión de la Liga Árabe de prohibir temporalmente a Siria participar en sus reuniones, en tanto otras 22 personas murieron en manos de las fuerzas del país durante manifestaciones antigubernamentales. Doce perdieron la vida en Hama cuando fuerzas oficiales abrieron fuego contra una marcha en contra de Al Assad, según el Comité de Coordinación Local. Las otras 10 víctimas perdieron la vida en Homs, Daraa y Deir al Zor.
El secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, aseguró ayer que la organización esta elaborando un mecanismo para proteger a los civiles sirios. "Estará listo en los próximos días", aseguró durante una visita a Libia.
Sólo Líbano y Yemen votaron en contra e Irak se abstuvo en la votación. Beirut teme que la posible condena de Siria por parte de su gobierno desate conflictos internos en su propio país, mientras que el presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, probablemente sepa que él mismo podría pasar a ser pronto blanco de este tipo de sanciones.
En tanto, los Estados del Golfo toman el caso sirio como posibilidad para obtener una mayor participación en la búsqueda de soluciones en la región. (DPA)
La cumbre solicitada por Damasco tiene el objetivo de "discutir las repercusiones negativas" de la violencia en el país sobre el mundo árabe, según la televisión oficial siria. En la capital, Damasco, miles de personas se concentraron el sábado frente a la Embajada de Qatar, que ocupa la presidencia de turno de la Liga Árabe. También grupos de personas armadas con palos y piedras atacaron la Embajada de Arabia Saudí y los consulados de Francia y de Turquía en la ciudad portuaria de Latakia.
Ayer, en tanto, cientos de seguidores del presidente sirio, Bashar al Assad, protestaron contra la decisión de la Liga Árabe de prohibir temporalmente a Siria participar en sus reuniones, en tanto otras 22 personas murieron en manos de las fuerzas del país durante manifestaciones antigubernamentales. Doce perdieron la vida en Hama cuando fuerzas oficiales abrieron fuego contra una marcha en contra de Al Assad, según el Comité de Coordinación Local. Las otras 10 víctimas perdieron la vida en Homs, Daraa y Deir al Zor.
El secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, aseguró ayer que la organización esta elaborando un mecanismo para proteger a los civiles sirios. "Estará listo en los próximos días", aseguró durante una visita a Libia.
Sólo Líbano y Yemen votaron en contra e Irak se abstuvo en la votación. Beirut teme que la posible condena de Siria por parte de su gobierno desate conflictos internos en su propio país, mientras que el presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, probablemente sepa que él mismo podría pasar a ser pronto blanco de este tipo de sanciones.
En tanto, los Estados del Golfo toman el caso sirio como posibilidad para obtener una mayor participación en la búsqueda de soluciones en la región. (DPA)
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