12 Noviembre 2011 Seguir en 
Morphine dio una clase de música
Fue un banquete de virtuosismo. Los miembros de Morphine, junto con Jeremy Lyons, ofrecieron una cátedra de rock y blues en el Alberdi. Dos bateros, un saxofonista y Lyons, que alternó bajos (uno, el de la foto, con dos cuerdas) con guitarras, forman la banda. Fue una panzada de música, pero al final pareció con gusto a poco.
Yusa hechizó con su mixtura de sones
Ya casi es una tucumana más. Es que la cubana Yusa parece inspirarse cada vez que viene a la provincia y desgrana su inspirado repertorio de rumbas y sones, mezclados con algo de jazz y rock, sin olvidarse de la bossa. Su voz y su guitarra hechizaron a quienes fueron a verla en El árbol de Galeano.
Yance volvió a tocar con todos y lo ovacionaron
La fiesta fue completa. Y tal como había prometido, Quique Yance tocó con todos. Así, el folclorista taficeño festejó sus 25 años con la música y se dio el gusto de volver a compartir escenarios con amigos y socios del camino. El público en el Teatro San Martín le dio al artista el mejor regalo: el aplauso.
Fue un banquete de virtuosismo. Los miembros de Morphine, junto con Jeremy Lyons, ofrecieron una cátedra de rock y blues en el Alberdi. Dos bateros, un saxofonista y Lyons, que alternó bajos (uno, el de la foto, con dos cuerdas) con guitarras, forman la banda. Fue una panzada de música, pero al final pareció con gusto a poco.
Yusa hechizó con su mixtura de sones
Ya casi es una tucumana más. Es que la cubana Yusa parece inspirarse cada vez que viene a la provincia y desgrana su inspirado repertorio de rumbas y sones, mezclados con algo de jazz y rock, sin olvidarse de la bossa. Su voz y su guitarra hechizaron a quienes fueron a verla en El árbol de Galeano.
Yance volvió a tocar con todos y lo ovacionaron
La fiesta fue completa. Y tal como había prometido, Quique Yance tocó con todos. Así, el folclorista taficeño festejó sus 25 años con la música y se dio el gusto de volver a compartir escenarios con amigos y socios del camino. El público en el Teatro San Martín le dio al artista el mejor regalo: el aplauso.







