11 Noviembre 2011 Seguir en 
Si alguien dudaba de que el arte es capaz de mejorar la vida de la gente, puede comprobarlo al ver la pasión que pusieron los vecinos del barrio El Sifón en los preparativos del III Festival de Teatro de Barrios, que se hará el mañana y el domingo. En el nuevo escenario de San Miguel al 1.700 actuarán 14 grupos de distintas localidades de la provincia, incluyendo elencos teatrales, títeres, foto-relatos, rap, y hasta un ensayo público de un grupo que no pudo terminar su obra a tiempo. El ciclo, con entrada gratuita, se iniciará a las 16 con la obra "Hacé bandera", del grupo Carajo, un elenco profesional que actúa como invitado.
Uno de los espectáculos que se verán es el de tres jóvenes de El Sifón que unieron su pasión por la música para formar un grupo de rap. Y lo que cuentan en sus letras son las propias vivencias y reflexiones, o cosas que les sucedieron a sus vecinos. "Hemos pasado muchas cosas difíciles y a pesar de la pobreza de nuestras familias hemos aprendido que podemos soñar con un futuro mejor. Siempre hablamos de que hay dos caminos: uno fácil, el de la droga y la delincuencia, y otro menos fácil pero posible, que es el de ganarse el pan todos los días con esfuerzo, por medio del trabajo", explicó David Romero. Junto a Leandro Otalora y Walter Terrero (todos de 22 años) forman el grupo Narradores de Vidas.
"Le contamos a la gente que en nuestro barrio somos pobres, pero la mayoría de los vecinos trabajan y crían a sus hijos honradamente. Por eso nos duele que nos traten de ladrones y nos marginen", expresó Otarola. Por otra parte, el rap es visto comúnmente como una música de pandilleros. Ellos aclaran que no es un género violento en sí mismo y que se lo puede usar para transmitir cosas positivas.
El director teatral Jorge Salvatierra señaló que es todo un desafío el hacer teatro en los barrios marginales, donde la pobreza suele empujar a los jóvenes a las adicciones y el delito. "Con tantos obstáculos, uno llega a un punto de preguntarse si realmente sirve de algo. Pero te das cuenta de lo importante que es esto cuando descubrís esa chispa de luz en la mirada de quienes hasta hace poco se sentían totalmente ignorados por la sociedad -explicó-. El teatro es una herramienta que ayuda a escuchar y a expresarse. Abre los ojos y hace soñar. En dos de las obras que presentamos se intenta transmitir lo que sienten quienes han caído en las adicciones y luchan por salir", advierte.
Estaba programada la participación de un elenco de seis jóvenes de Amaicha del Valle, pero no podrán asistir porque no pueden costearse los pasajes, según comentó Salvatierra. El festival se realiza en homenaje a Carlos Canals, teatrista fallecido recientemente. Él fue uno de los creadores de esta iniciativa en 1973. Ese año se efectuó el primer festival, y el segundo fue en 2010.
Uno de los espectáculos que se verán es el de tres jóvenes de El Sifón que unieron su pasión por la música para formar un grupo de rap. Y lo que cuentan en sus letras son las propias vivencias y reflexiones, o cosas que les sucedieron a sus vecinos. "Hemos pasado muchas cosas difíciles y a pesar de la pobreza de nuestras familias hemos aprendido que podemos soñar con un futuro mejor. Siempre hablamos de que hay dos caminos: uno fácil, el de la droga y la delincuencia, y otro menos fácil pero posible, que es el de ganarse el pan todos los días con esfuerzo, por medio del trabajo", explicó David Romero. Junto a Leandro Otalora y Walter Terrero (todos de 22 años) forman el grupo Narradores de Vidas.
"Le contamos a la gente que en nuestro barrio somos pobres, pero la mayoría de los vecinos trabajan y crían a sus hijos honradamente. Por eso nos duele que nos traten de ladrones y nos marginen", expresó Otarola. Por otra parte, el rap es visto comúnmente como una música de pandilleros. Ellos aclaran que no es un género violento en sí mismo y que se lo puede usar para transmitir cosas positivas.
El director teatral Jorge Salvatierra señaló que es todo un desafío el hacer teatro en los barrios marginales, donde la pobreza suele empujar a los jóvenes a las adicciones y el delito. "Con tantos obstáculos, uno llega a un punto de preguntarse si realmente sirve de algo. Pero te das cuenta de lo importante que es esto cuando descubrís esa chispa de luz en la mirada de quienes hasta hace poco se sentían totalmente ignorados por la sociedad -explicó-. El teatro es una herramienta que ayuda a escuchar y a expresarse. Abre los ojos y hace soñar. En dos de las obras que presentamos se intenta transmitir lo que sienten quienes han caído en las adicciones y luchan por salir", advierte.
Estaba programada la participación de un elenco de seis jóvenes de Amaicha del Valle, pero no podrán asistir porque no pueden costearse los pasajes, según comentó Salvatierra. El festival se realiza en homenaje a Carlos Canals, teatrista fallecido recientemente. Él fue uno de los creadores de esta iniciativa en 1973. Ese año se efectuó el primer festival, y el segundo fue en 2010.







