Fueron sólidos pilares del régimen del terror

Alejado de la publicidad y de la ostentación de poder que mostraba su hermano Uday, Qusay dirigía la Guardia Republicana.

23 Julio 2003
BAGDAD.- Qusay, de 37 años, segundo hijo de Saddam, compartía las características de firmeza y mano dura de su padre y se preparaba para suceder al dictador. Alejado de la publicidad y de la ostentación de poder que mostraba su hermano Uday, de 39, Qusay dirigía el cuerpo de elite de la Guardia Republicana, encargado de la seguridad de la familia gobernante y de las operaciones especiales. Licenciado en Derecho, estaba casado con la hija de uno de los militares más allegados a Saddam.
Sin embargo, tenía fama de ser mucho más despiadado que Uday, un apasionado de los automóviles deportivos y de las botas de vaquero, y también un asesino nato; al punto que perdió el favoritismo de su familia cuando golpeó a un sirviente de la casa hasta causarle la muerte. Uday se perfilaba como el heredero del régimen hasta que, en 1996, fue gravemente herido en la columna vertebral en un atentado atribuido a agentes iraníes. Incluso su propia familia consideraba a Uday una "bala perdida", por su horrenda reputación y despiadada brutalidad que lo llevó a asesinar o mutilar a varias personas con sus propias manos.
No obstante, ambos permanecieron en el centro del poder como instrumentos que su padre usó para controlar el país con métodos violentos. Después de la ocupación militar angloestadounidense, Uday y Qusay se refugiaron dentro de Irak. EE.UU. había ofrecido U$S 15 millones de recompensa por cada uno de ellos, y U$S 25 millones por Saddam. Uday aplicó el terror más allá de sus modestos títulos de presidente del Comité Olímpico Iraquí y de la Asociación Nacional de Fútbol. También presidió el sindicato de periodistas, y a la vez era dueño de "Babel", el diario más importante de Irak, y del canal de televisión más popular del país.

La casa de campo
Durante la ocupación militar, la casa de campo de Uday, en las afueras de Bagdad, fue objeto de un monumental saqueo. En la casa había decenas de Rolls Royce, Porches, Ferraris, Mercedes y otros autos que parecían salidos de las películas de James Bond. Los saqueadores se los llevaron enteros o por piezas. Se cree que Uday llegó a tener 1.200 vehículos de lujo. "Ahora quedan menos de cien. Yo tengo cinco en mi casa", dijo entonces uno de los saqueadores. Uday, casado con la hija de un medio hermano de Saddam a la que luego abandonó, vivió en la mayor riqueza mientras la población padecía penurias por el bloqueo impuesto por la ONU en 1990, tras la invasión iraquí a Kuwait. (Reuter/ Especial)

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