El abuso a un menor en la plaza Rivadavia

08 Noviembre 2011
Nuestros mayores solían repetirlo con frecuencia, para señalar que no debe abusarse de la paciencia de los demás o que tanto se insiste en advertir algo, que ante la indiferencia termina sucediendo. El refrán "Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe" sigue conservando popularidad porque la realidad muchas veces se encarga de darle la razón. Desde hace unos dos años, en nuestra sección de Cartas de Lectores, con alguna frecuencia se han publicado reclamos de vecinos sobre distintos aspectos de la plaza San Martín. La falta de vigilancia, la presencia de indigentes que pernoctan en el paseo público, así como de jaurías vagabundas que atacan a ciclistas, motociclistas y en algunos casos, a quienes van a correr o a caminar, constituyen tres de las quejas más frecuentes.

En la madrugada del jueves pasado, un niño de 10 años fue abusado en la plaza Rivadavia, contigua a la San Martín. Según el informe oficial, el chico deambulaba por este último paseo y se paró en la esquina de Ayacucho y Bolívar. En ese momento, un hombre, de entre unos 35 y 40 años, lo sujetó por la espalda y lo obligó a cruzar la calle Bolívar hacia la plaza Rivadavia, ubicada en frente al Hospital de Niños. En una construcción de alrededor de 2 m, donde hay bancos, que está a escasos metros de la esquina, abusó de él. Como consecuencia de las lesiones recibidas, el menor fue internado en el nosocomio.

Los vecinos están conmocionados. Una mujer que saca a diario a pasear su mascota por la plaza San Martín, dijo: "es un peligro para todos. Acá vienen a jugar muchos niños que pueden ser engañados y quedar expuestos a situaciones parecidas a las que vivió ese chico". Mientras que una señora que suele llevar a sus hijos al Hospital de Niños dijo que la zona es insegura. "Algunas veces me acompaña mi marido, pero esta mañana (por el sábado) llegué sola. Venía con mi hijo cuando vi a dos jóvenes y sentí desconfianza. Agarré mi cartera y comencé a caminar más rápido porque en esta parte siempre hay robos", le contó a nuestro diario.

Hace varios meses se instalaron cámaras de vigilancia que son de la Policía en tres de las esquinas de la plaza San Martín, menos en la que da hacia la Facultad de Artes de la UNT, donde se han registrado robos. Justamente, uno de los aparatos se halla en Ayacucho y Bolívar. Según el jefe del Departamento de Operaciones Policiales, se está trabajando con las grabaciones de las distintas cámaras que están instaladas en esa parte de la ciudad, en busca de registros que puedan serles útiles a la Justicia y agregó que debido a la gravedad de los hechos, se mantienen en reserva datos y avances en la investigación.

Con alguna frecuencia, las autoridades suelen hacer oídos sordos a las preocupaciones, advertencias y quejas de los ciudadanos, y reaccionan cuando finalmente, los hechos se desencadenan. Recordemos el caso de Elda Hovannes que fue ultimada en la puerta de su casa, cuando se aprestaba a subir a un taxi. Ya había exhortado antes sobre la inseguridad reinante en la zona.

El abuso contra un menor ha sucedido a escasos 50 metros del Hospital del Niño Jesús. Este penoso suceso que pudo haberse evitado si hubiese habido vigilancia policial, no debe volver a repetirse más. Es necesario profundizar la prevención para dejar de actuar sobre el hecho consumado. Las autoridades deberían entender que de una vez por todas, que de nada sirve actuar sobre lo ya sucedido.

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