22 Julio 2003 Seguir en 
Brasilia.- El anuncio de la filial local de Volkswagen de que dejará sin trabajo a 4.000 personas -el 16% de la planta- en el marco de una profunda reestructuración, causó honda preocupación en el gobierno brasileño. El ministro de Trabajo, Jacques Wagner, trató el tema en una reunión de urgencia con el presidente, Luiz Inacio Lula da Silva.
Wagner evitó comentarios sobre una posible medida de presión de la multinacional para lograr una rebaja de los impuestos a los vehículos automotores. "Una empresa como Volkswagen no tendría por qué hacer eso y mucho menos cuando el diálogo está abierto", declaró. El ministro de Hacienda, Antonio Palocci, desechó cualquier especulación al respecto, y señaló que la recuperación del sector ocurrirá naturalmente, con la reactivación de la economía. Con sus patios abarrotados de coches y sin perspectivas de recuperación inmediata de las ventas, la filial brasileña de Volkswagen formuló el anuncio y precisó que los separados de sus cargos no serán inmediatamente despedidos, sino absorbidos por Autovisao Brasil, una empresa que será creada exclusivamente para recolocar a los ex empleados en el mercado de trabajo. La montadora alemana asegura que los trabajadores separados de sus cargos por la reestructuración, la mayor en medio siglo que la Volkswagen lleva en Brasil, continuarán recibiendo sus salarios en la Autovisao durante el tiempo que necesiten para hallar otra ocupación. "Creemos que será posible hallar nuevos empleos para la mayoría de los trabajadores excedentes", expresó un vocero.
La competitividad
Según Volkswagen, la crisis es tal que ya resultan insuficientes otros mecanismos ensayados, como la reducción de la jornada de trabajo, la semana de cuatro días, el banco de horas y la jornada de duración flexible. Según estudios, este sector tiene capacidad para fabricar más de 3 millones de coches por año y necesita producir por lo menos 2,7 millones de unidades para mantenerse competitivo. Pese al aumento de las exportaciones, que hoy llega al 20% del total fabricado, la producción de este año no supera los 2 millones de vehículos. (DPA)
Wagner evitó comentarios sobre una posible medida de presión de la multinacional para lograr una rebaja de los impuestos a los vehículos automotores. "Una empresa como Volkswagen no tendría por qué hacer eso y mucho menos cuando el diálogo está abierto", declaró. El ministro de Hacienda, Antonio Palocci, desechó cualquier especulación al respecto, y señaló que la recuperación del sector ocurrirá naturalmente, con la reactivación de la economía. Con sus patios abarrotados de coches y sin perspectivas de recuperación inmediata de las ventas, la filial brasileña de Volkswagen formuló el anuncio y precisó que los separados de sus cargos no serán inmediatamente despedidos, sino absorbidos por Autovisao Brasil, una empresa que será creada exclusivamente para recolocar a los ex empleados en el mercado de trabajo. La montadora alemana asegura que los trabajadores separados de sus cargos por la reestructuración, la mayor en medio siglo que la Volkswagen lleva en Brasil, continuarán recibiendo sus salarios en la Autovisao durante el tiempo que necesiten para hallar otra ocupación. "Creemos que será posible hallar nuevos empleos para la mayoría de los trabajadores excedentes", expresó un vocero.
La competitividad
Según Volkswagen, la crisis es tal que ya resultan insuficientes otros mecanismos ensayados, como la reducción de la jornada de trabajo, la semana de cuatro días, el banco de horas y la jornada de duración flexible. Según estudios, este sector tiene capacidad para fabricar más de 3 millones de coches por año y necesita producir por lo menos 2,7 millones de unidades para mantenerse competitivo. Pese al aumento de las exportaciones, que hoy llega al 20% del total fabricado, la producción de este año no supera los 2 millones de vehículos. (DPA)







