06 Noviembre 2011 Seguir en 
Las FARC son consideradas como una organización terrorista por EEUU y la Unión Europea. Se financian del narcotráfico, del secuestro y de la extorsión, de acuerdo a fuentes de seguridad. El grupo pasó de tener unos 17.000 combatientes en la última década a unos 8.000 en la actualidad, según el Gobierno. Surgieron en 1964 como un ejército campesino de inspiración comunista que luchaba por reducir las enormes diferencias entre ricos y pobres. Ahora, la muerte de "Alfonso Cano", el último líder, generó posiciones encontradas entre quienes creen que la guerrilla avanzará hacia una negociación de paz y los que temen que siga en la lucha armada e intensifiquen sus ataques para demostrar que no están vencidas. El presidente Juan Manuel Santos consiguió un éxito al iniciar su mandato con la muerte del jefe militar del grupo, Jorge Briceño, "El Mono Jojoy", quien pereció en un bombardeo en una zona selvática del sur del país.
Santos, quien llegó al poder en agosto del 2010, ofreció a la guerrilla un acuerdo de paz con la condición de que liberaran a todos los secuestrados, pusieran fin a los ataques y anunciaran su intención de deponer las armas y reintegrarse a la vida civil. Pero las FARC, rechazaron las condiciones continuaron en la lucha armada. Aunque en medio de la ofensiva militar que inició el ex presidente Álvaro Uribe murieron altos jefes rebeldes y miles de combatientes desertaron, conserva la capacidad de realizar ataques en zonas selváticas y montañosas a donde se replegó. "Está en un dilema; podría aceptar la derrota y hablar de paz o podría terminar como una banda criminal dedicada al narcotráfico, lo cual sería terrible porque no respondería a un mando", planteó Juan Carlos Palou, del Centro de Ideas para la Paz. (Especial)
Santos, quien llegó al poder en agosto del 2010, ofreció a la guerrilla un acuerdo de paz con la condición de que liberaran a todos los secuestrados, pusieran fin a los ataques y anunciaran su intención de deponer las armas y reintegrarse a la vida civil. Pero las FARC, rechazaron las condiciones continuaron en la lucha armada. Aunque en medio de la ofensiva militar que inició el ex presidente Álvaro Uribe murieron altos jefes rebeldes y miles de combatientes desertaron, conserva la capacidad de realizar ataques en zonas selváticas y montañosas a donde se replegó. "Está en un dilema; podría aceptar la derrota y hablar de paz o podría terminar como una banda criminal dedicada al narcotráfico, lo cual sería terrible porque no respondería a un mando", planteó Juan Carlos Palou, del Centro de Ideas para la Paz. (Especial)
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