El destino de la chatarra tecnológica

02 Noviembre 2011
Forma parte de la vida cotidiana del ser humano. Constantemente, estamos produciendo basura, desde un envoltorio de galletas hasta las pilas de las radios o los relojes. En las sociedades desarrolladas, se ha tomado conciencia de la necesidad de cuidar el medio ambiente, y desde hace años se trabaja en la separación de la basura y en su reciclaje. Los tucumanos somos expertos en desechos sobre todo en lo que a esparcir residuos en cualquier parte y contaminar los ríos y el aire, se refiere. Una de las grandes preocupaciones de nuestro tiempo es qué destino darle a la chatarra electrónica.

Se estima que en la Argentina, cada habitante genera anualmente alrededor de 2,5 kilos de basura electrónica, mientras que en EE.UU. y Europa, entre 20 y 15 kg. En Tucumán, se desechan 3.600 toneladas de chatarra tecnológica al año, lo cual implica un 2,5% de las 146.000 toneladas que en total produce anualmente la ciudad. El 75% de los aparatos electrónicos viejos está guardado en las casas porque no se sabe qué destino darles.

Según los especialistas, estos residuos contienen elementos contaminantes y requieren un tratamiento especial, pero no existe una legislación que regule su tratamiento. En Tucumán, monitores de computadoras, teléfonos móviles, televisores, que tienen elementos altamente contaminantes, suelen terminar en un mismo basural.

Una investigación efectuada por un experto y docente de la Universidad Tecnológica Regional y por sus alumnos mostró que una vez desechados, estos artefactos reaccionan con el agua y la materia orgánica liberando tóxicos al suelo y a las fuentes de aguas subterráneas. Se producen daños ambientales o en la salud de las personas. El especialista indicó que las pilas, las baterías, los tubos fluorescentes y las lámparas de bajo consumo son las de mayor peligro. "Falta una política estatal al respecto. El Estado ya debería haber implementado un protocolo para el retiro de estos residuos peligrosos. Hay metales muy tóxicos que atentan contra el ambiente y la salud. Por ahora van a parar junto a la basura común y esto no puede seguir pasando", dijo.

La chatarra de teléfonos móviles desvela a los ambientalistas; sus baterías, compuestas de litio, níquel o cadmio son extremadamente tóxicas. En el país, hay unos 50 millones de celulares. Durante el año pasado se descartaron entre 10 y 12 millones de aparatos y aproximadamente un 40% fue a parar a un basural. Según un funcionario municipal, se están estudiando en nuestra ciudad normas específicas para el tratamiento de estos residuos y comenzar a concientizar a la ciudadanía. Lo curioso es que han transcurrido ya un par de años y no se ha podido incorporar en los vecinos el hábito de separar en bolsas diferentes los desechos orgánicos de los inorgánicos.

Creemos que el destino de la chatarra tecnológica es un problema que debe ser encarado con la seriedad que corresponde. Es, sin duda, un buen tema al cual podrían dedicarse a estudiar y resolver los flamantes ediles y legisladores. Sería interesante que se convocara a tal efecto a los expertos y a las universidades para que de allí surgiera una legislación que fuese lo más completa posible. Mirar para otro lado ante un problema ambiental es lo peor que se puede hacer. La experiencia muestra que cuando la naturaleza reacciona ante las agresiones del hombre, no la sosiega ni el dinero ni el poder de turno.

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