Preocupante crisis dirigencial en el fútbol

01 Noviembre 2011
Desde los tiempos más remotos, han cumplido siempre un rol trascendente en una comunidad. Pero no cualquiera está capacitado para guiar, conducir, representar, para trabajar por el bien común y luchar por transformar los aspectos sociales, económicos, políticos, culturales de una sociedad. Se requiere de equilibrio, de pluralismo, de honestidad, debe trabajar para todos, no sólo para quienes piensan igual que él o comparten los mismos intereses. La labor del dirigente es esencial en todo grupo humano organizado para algún fin. En los últimos lustros, se ha ahondado la crisis de una buena parte de la dirigencia que se refleja en la distancia cada vez mayor que existe entre los intereses de los representados y los de los representantes.

El deporte y, en especial el fútbol, son un ejemplo de ello. En la historia parecen haber quedado aquellos hombres, que en forma desinteresada trabajaban para el engrandecimiento del club de sus amores, poniendo incluso dinero de sus bolsillos.

En la actualidad, la presencia de barras bravas protegidas por los mismos directivos, la violencia constante en los estadios, la corrupción, la pérdida de la inserción social marcan el rumbo de la realidad. Una gran parte de las instituciones deportivas se halla al borde de la quiebra. Por ejemplo, River Plate, uno de los grandes del fútbol argentino, no sólo descendió de categoría, sino que se sigue debatiendo en un ahogo financiero que viene de arrastre.

Tucumán no es ajeno a este proceso de descomposición. Sus clubes dependen en buena medida del apoyo estatal o de la clase política que maneja el 90% de la instituciones.

Tras su debut y despedida en Primera, Atlético y San Martín ingresaron en un cono de sombras, del cual aún no han podido salir. De ambos, los "santos" se hallan en una situación más que desesperada. Al grave conflicto dirigencial, se suma los pobres resultados deportivos y la debacle económica: lo acosan abultadas deudas. Para da una idea, la planilla salarial del plantel asciende a alrededor de $350.000 mensuales; sólo algunos jugadores percibieron hasta el momento el 50% correspondiente a agosto. Mantiene una deuda con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) de $2,1 millones. Como si ello fuese poco, la entidad enfrenta juicios por más de $3,5 millones y sobre el estadio de La Ciudadela pende un pedido judicial de remate.

Existe una propuesta de convocar a nuevas elecciones de la comisión directiva en diciembre dada la gravedad de la situación. En este proceso, los hinchas y una buena parte de los socios vienen presionando en los últimos meses para conseguir un cambio de aire y de rumbo institucional que pueda salvar de la caída libre a una de las glorias del fútbol tucumano.

Si una gran parte de las instituciones padece problemas financieros, si se tiene una llamada Asociación del Fútbol Argentino que la constituyen apenas 70 clubes de los 3.000 existentes en el país, si las entidades deportivas se han convertido en el botín de políticos, empresarios, comerciantes, con jugadores que ganan muchísimo más de lo que pueden pagarles, significa que algo está funcionando mal, que los representantes no están cumpliendo con sus obligaciones: la realidad habla por ellos. Nombres como los de Amalfitani, Liberti, Armando, Salmoiraghi, Ramos o Mirkin forman parte de la historia y da la impresión de que pocos parecen dispuestos a imitarlos.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios