Toda muerte conmociona y modifica existencias, pero hay seres humanos que con su fallecimiento alteran realidades más allá de los entornos familiares. Cuando sucede, aparecen los análisis y las investigaciones sobre los efectos. A la muerte de Perón en 1974 la lloró el país y se puede afirmar que su desaparición implicó la profundización del debilitamiento de la gestión justicialista. La muerte de Carlos Menem (h), en marzo de 1995, mostró el dolor de un padre que entierra a un hijo, el entonces presidente Carlos Menem; que al poco tiempo fue reelecto. ¿Incidió en el humor ciudadano esa muerte para favorecer al riojano con un voto sentimental? La muerte de Raúl Alfonsín, en marzo de 2009, ¿potenció a su hijo, Ricardo, para que pudiera pelear por la Presidencia? Las preguntas pueden irritar e incomodar, pero hay que hacerlas; y motivan interpretaciones, duras, frías, casi desprovistas de humanidad. Ayer, con los resultados electorales en la mano, me llamó la atención el título que la pensadora Beatriz Sarlo le dio a su columna en La Nación: "La muerte de Kirchner le vino bien al Gobierno". Hay que despojarse de toda sensibilidad frente a la muerte para efectuar semejante análisis político sobre el alcance del fallecimiento del patagónico. Implica una opinión valiente y valiosa. Ya los diarios extranjeros vienen señalando, en esa línea, que la desaparición de Néstor Kirchner había provocado la aparición de Cristina en el escenario político, y potenciado su figura. Y fue reelecta. Frente a esta realidad, también cabe hacer una lectura más humana, alejada de la mirada política -aunque imposible de eludir-, no sobre la jefa de Estado, sino sobre la mujer detrás. ¿Qué pensará de los que se refieren a la muerte de su esposo como un elemento a sopesar en su existencia política? ¿Dolor? ¿Tristeza? ¿Bronca? Lo inevitable para ella, más allá del vacío que puede significar la pérdida de su compañero de vida, es reconocer que la presencia de Kirchner le daba color y fuego a la política y que su ausencia aún pesa en la nueva realidad.







