Lo dijo con grandilocuencia. Seguro de sí mismo. Y con una sonrisa a la que secundaron los aplausos. "Estamos haciendo un nuevo Tucumán. Estamos cambiando la historia", aseveró esta mañana el gobernador José Alperovich. Lo hizo al término del discurso de media hora, poco más de los 20 minutos anunciados oficialmente, que leyó tras la entrega del bastón de mando. Y mientras se sucedían los palmoteos, algunos (sólo los memoriosos) recordaron quizá que el mismo cierre había empleado el mandatario en 2007, cuando inició su segundo mandato. LA GACETA ©







