BUENOS AIRES.- El radicalismo parece no poder digerir aún el duro golpe de las urnas en las elecciones presidenciales que le marcó un claro descenso en las preferencias de la gente. En forma sigilosa, la conducción mide cada uno de sus movimientos y aguarda con ansiedad el cambio de la cúpula partidaria, previsto para el 5 de diciembre. Casi todos, hablan en "off" de la necesidad de una autocrítica y de un recambio. En ese marco, el senador e intendente electo de Córdoba por el radicalismo, Ramón Mestre, aseguró que el partido requiere un debate interno para realizar una "autocrítica" y avanzar con un "recambio generacional" sin "una caza de brujas".
Mestre indicó, que esas fueron algunas de las conclusiones del encuentro que mantuvo con el intendente reelecto de Mendoza, Víctor Fayad.
"La preocupación que tenemos es reorganizar el partido, para dar debate y hacer autocrítica, con un programa relacionado a los nuevos tiempos y con el convencimiento de que tiene que ser un partido con vocación de poder, de mayoría", enfatizó.
Remarcó que la definición del referente para conducir el partido "será un debate que tiene que dar el radicalismo con mucha altura y respeto".
"Hace falta una renovación generacional que no signifique tirar a nadie por la ventana, pero sí un cambio de práctica y de formas de un partido que tiene claramente posición nacional y popular con territorialidad, con más de 580 intendentes gobernando en nombre de la UCR, y con las dos primeras minorías en el Congreso de la Nación", subrayó Mestre. Lamentó la "falta de participación" y señaló que se requiere de "espacios para discutir y plantear una alternativa de poder" porque si no, "se transforma en un partido testimonial, donde algunos buscan recalar en el Congreso con alguna banca". Se mostró a favor de "conciliar proyectos e ideas", aunque remarcó que "lo peor que nos puede pasar es mezclar chinches con bolitas por una cuestión electoral, que después no podemos explicar"
En tanto, el titular del radicalismo, el senador Ernesto Sanz, se manifestó partidario de que ni Ricardo Alfonsín, ni él, sean el nuevo presidente del partido. Sanz trabajará "para que exista una renegociación de autoridades donde haya nuevos protagonistas", tras el resultado de la elección presidencial, en que Alfonsín salió tercero, con 11.15% de los votos, muy distante de Cristina Fernández, quien obtuvo el 53,96%. "Hay que identificar errores para cambiar, lo que no me voy a resignar es a que exista el radicalismo como fuerza política", reflexionó.
A su tiempo, el diputado electo por la UCR Mario Negri admitió que "no fue una elección esperada por ningún sector de la oposición", y consideró que la cuestión va "más allá de un problema de candidato". Sostuvo que "hay un tema más profundo de la Argentina que se está conformando" y remarcó que "la oposición trabajó mucho sobre temas institucionales que son gravitantes para un país previsible, pero hasta ahora los ciclos del consumo le han ganado a la ley", resaltó. (NA-DyN-Especial)
Mestre indicó, que esas fueron algunas de las conclusiones del encuentro que mantuvo con el intendente reelecto de Mendoza, Víctor Fayad.
"La preocupación que tenemos es reorganizar el partido, para dar debate y hacer autocrítica, con un programa relacionado a los nuevos tiempos y con el convencimiento de que tiene que ser un partido con vocación de poder, de mayoría", enfatizó.
Remarcó que la definición del referente para conducir el partido "será un debate que tiene que dar el radicalismo con mucha altura y respeto".
"Hace falta una renovación generacional que no signifique tirar a nadie por la ventana, pero sí un cambio de práctica y de formas de un partido que tiene claramente posición nacional y popular con territorialidad, con más de 580 intendentes gobernando en nombre de la UCR, y con las dos primeras minorías en el Congreso de la Nación", subrayó Mestre. Lamentó la "falta de participación" y señaló que se requiere de "espacios para discutir y plantear una alternativa de poder" porque si no, "se transforma en un partido testimonial, donde algunos buscan recalar en el Congreso con alguna banca". Se mostró a favor de "conciliar proyectos e ideas", aunque remarcó que "lo peor que nos puede pasar es mezclar chinches con bolitas por una cuestión electoral, que después no podemos explicar"
En tanto, el titular del radicalismo, el senador Ernesto Sanz, se manifestó partidario de que ni Ricardo Alfonsín, ni él, sean el nuevo presidente del partido. Sanz trabajará "para que exista una renegociación de autoridades donde haya nuevos protagonistas", tras el resultado de la elección presidencial, en que Alfonsín salió tercero, con 11.15% de los votos, muy distante de Cristina Fernández, quien obtuvo el 53,96%. "Hay que identificar errores para cambiar, lo que no me voy a resignar es a que exista el radicalismo como fuerza política", reflexionó.
A su tiempo, el diputado electo por la UCR Mario Negri admitió que "no fue una elección esperada por ningún sector de la oposición", y consideró que la cuestión va "más allá de un problema de candidato". Sostuvo que "hay un tema más profundo de la Argentina que se está conformando" y remarcó que "la oposición trabajó mucho sobre temas institucionales que son gravitantes para un país previsible, pero hasta ahora los ciclos del consumo le han ganado a la ley", resaltó. (NA-DyN-Especial)
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