30 Octubre 2011 Seguir en 

Suele suceder que la totalidad de la obra de un escritor se vea eclipsada por apenas una parte de ella. Con una literatura escandinava en ebullición (el matrimonio Söwall y Wahlöö, el ya consagrado Henning Mankell, los noruegos Jo Nesbo y Anne Holt y el sueco Jens Lapidus), Stieg Larsson quedará -sin dudas- como el autor de la trilogía de Millennium. Pero Larsson no es solamente eso.
El escritor, a la hora de su muerte -fines de 2004-, acababa de terminar el tercer tomo de la trilogía y aún no había visto editado el primer volumen, pero para entonces era ya un reconocido periodista, fundador y director de la revista Expo. Y de aquellos años surge La voz y la furia, una recopilación de textos (crónicas de viaje, entrevistas, editoriales, respuestas a cartas de lectores) cuya mayoría pertenecen a los primeros años de dicha revista.
Dice Daniel Poohl (su sucesor como director de Expo) en el prólogo que "la historia de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist ha llegado a eclipsar al resto" de la producción de su colega, y que la idea de este libro es "dar a conocer la otra parte de la obra de Stieg Larsson".
En La voz y la furia hay también textos inéditos, en colaboración o firmados bajo seudónimo (Severin) que bregan por la lucha contra el racismo, el extremismo fascista y el avance de los grupos neonazis en los Países Bajos y escandinavos; de la política del odio, la industria de supremacía blanca, el fanatismo, la glorificación de la violencia y la mentalidad sectaria; y a favor de los derechos de las mujeres, los inmigrantes y las democracias. En palabras del propio Larsson, "cualquier fenómeno que se manifieste en forma de movimiento popular y que comprenda a centenares de miles de personas". Y toman como ejemplos algunos casos paradigmáticos: el asesinato de una ministro, las muertes de periodistas en ejercicio de su profesión, la proliferación de medios gráficos de ultraderecha.
Por ejemplo, los capítulos/artículos llevan por nombre "El regreso del antisemitismo", "Respuestas a la propaganda antidemocrática", "Un partido con un alto índice de alcoholemia", "El terrorismo ante el que cerramos los ojos" y "La violencia sueca y la no sueca contra las mujeres", y en ellos se advierte la capacidad retórica, el poder analítico, el compromiso social y moral de Larsson, su voz de combate intelectual e inflexible desde la ética. Pero lo más llamativo sea quizás la visión profética del autor en el título del primer artículo: "En Estocolmo también pueden producirse atentados terroristas". Lo hechos le han dado la razón. © LA GACETA
El escritor, a la hora de su muerte -fines de 2004-, acababa de terminar el tercer tomo de la trilogía y aún no había visto editado el primer volumen, pero para entonces era ya un reconocido periodista, fundador y director de la revista Expo. Y de aquellos años surge La voz y la furia, una recopilación de textos (crónicas de viaje, entrevistas, editoriales, respuestas a cartas de lectores) cuya mayoría pertenecen a los primeros años de dicha revista.
Dice Daniel Poohl (su sucesor como director de Expo) en el prólogo que "la historia de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist ha llegado a eclipsar al resto" de la producción de su colega, y que la idea de este libro es "dar a conocer la otra parte de la obra de Stieg Larsson".
En La voz y la furia hay también textos inéditos, en colaboración o firmados bajo seudónimo (Severin) que bregan por la lucha contra el racismo, el extremismo fascista y el avance de los grupos neonazis en los Países Bajos y escandinavos; de la política del odio, la industria de supremacía blanca, el fanatismo, la glorificación de la violencia y la mentalidad sectaria; y a favor de los derechos de las mujeres, los inmigrantes y las democracias. En palabras del propio Larsson, "cualquier fenómeno que se manifieste en forma de movimiento popular y que comprenda a centenares de miles de personas". Y toman como ejemplos algunos casos paradigmáticos: el asesinato de una ministro, las muertes de periodistas en ejercicio de su profesión, la proliferación de medios gráficos de ultraderecha.
Por ejemplo, los capítulos/artículos llevan por nombre "El regreso del antisemitismo", "Respuestas a la propaganda antidemocrática", "Un partido con un alto índice de alcoholemia", "El terrorismo ante el que cerramos los ojos" y "La violencia sueca y la no sueca contra las mujeres", y en ellos se advierte la capacidad retórica, el poder analítico, el compromiso social y moral de Larsson, su voz de combate intelectual e inflexible desde la ética. Pero lo más llamativo sea quizás la visión profética del autor en el título del primer artículo: "En Estocolmo también pueden producirse atentados terroristas". Lo hechos le han dado la razón. © LA GACETA
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