28 Octubre 2011 Seguir en 
"Con la ayuda de Dios, todos los días, desde hace cuatro años, trato de superarlo, pero no puedo", admitió ayer Claudio Arias, hermano de María Marta Arias, la joven asesinada por el santiagueño Pablo Amín. "Tengo un negocio, pero para esta fecha me pongo tan tenso, y tan enojado, que no abro, porque estoy irritable", dijo.
En diálogo telefónico con LA GACETA, el joven que reside en el mismo domicilio de doña María Olga Alonso, remarcó que si el crimen hubiese ocurrido en Santiago del Estero no sabe cómo hubiese terminado el caso.
"Lo que yo quiero es que este tipo nunca salga de ese pabellón de máxima seguridad", señaló cuando se le consultó sobre las clases de música que toma Amín dentro de la celda. "El sentido común me dice que si a un animal salvaje lo tenés encerrado se pone más violento. Creo yo que se vuelve más loco -dijo Claudio Arias-. Supongo que algo tendrá que hacer este tipo, pero sí da bronca que le den tiempo para la música: por qué no lo ponen a laburar en algo, en lugar de enseñarle música. No sé, que sé yo, que haga cualquier cosa más útil", remarcó.
Claudio es uno de los hijos que se ocupa de contener a sus padres, desde aquella fatídica madrugada en que la vida y la rutina de la familia Arias cambió para siempre. Un crimen que dejó un profundo vacío en un hogar donde todo era normal.
En diálogo telefónico con LA GACETA, el joven que reside en el mismo domicilio de doña María Olga Alonso, remarcó que si el crimen hubiese ocurrido en Santiago del Estero no sabe cómo hubiese terminado el caso.
"Lo que yo quiero es que este tipo nunca salga de ese pabellón de máxima seguridad", señaló cuando se le consultó sobre las clases de música que toma Amín dentro de la celda. "El sentido común me dice que si a un animal salvaje lo tenés encerrado se pone más violento. Creo yo que se vuelve más loco -dijo Claudio Arias-. Supongo que algo tendrá que hacer este tipo, pero sí da bronca que le den tiempo para la música: por qué no lo ponen a laburar en algo, en lugar de enseñarle música. No sé, que sé yo, que haga cualquier cosa más útil", remarcó.
Claudio es uno de los hijos que se ocupa de contener a sus padres, desde aquella fatídica madrugada en que la vida y la rutina de la familia Arias cambió para siempre. Un crimen que dejó un profundo vacío en un hogar donde todo era normal.
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