Los alumnos del colegio Tulio García Fernández inauguraron su semana estudiantil con la exhibición de un video que se titula "El día que el Tulio habló". Observar esas imágenes nos llenó de nostalgia y de buenos recuerdos de la adolescencia a quienes estudiamos allí. Nos cargó de aquella mística y de aquel fanatismo de juventud. Eso que nos supo llevar a realizar esfuerzos de distinta índole para defender ese patio viejo y regordete que ofició de caja contenedora para muchos abombados quinceañeros que comenzábamos a sentir el impacto de la vida. "Se viene otra Semana y algunos se conforman con verla y no vivirla (...). Por eso hoy les quiero hablar de la gloria. A ella no se llega de manera fácil; no se compra ni se vende: cuesta, duele, arde; por eso no la consigue cualquiera. Se construye. Trabajen, transpiren, insistan, luchen hasta que no puedan más. Piensen en aquellos a los que se les acabó el camino, en los que se fueron y en los que recién empiezan. Dejen todo", les pide el personificado Tulio a sus chicos. Los recuerdos movilizan y surgen incógnitas: ¿dónde quedó en nuestra vida de adultos aquella alma soñadora, vivencial, luchadora, pasional y aventurera? ¿Qué nos saca de la adormeciente comodidad de realidades autómatas y de sociedades modernas que nos empujan a emparejarnos, cual autos producidos en serie, para calzar adecuadamente? Ojalá cada tanto aparezcan vozarrones que nos inunden de aquella adolescencia que supo llenarnos el alma de vida.







