21 Julio 2003 Seguir en 
Como hemos informado, la Provincia se propone adquirir la sede del ex Comando de la 5ª Brigada, en avenida Sarmiento, con destino al Poder Judicial y para que este instale allí el fuero penal y los Juzgados de Menores. En ese sentido, se ha formulado la concreta propuesta al Ejército, propietario del referido inmueble, y ahora se aguarda su respuesta.
El Poder Judicial alienta el comprensible propósito de descongestionar el Palacio de Tribunales que, construido hace más de 6 décadas (y a pesar de que varias dependencias ya no funcionan allí), carece evidentemente de espacio para las necesidades actuales de la administración de Justicia. Sería más que adecuado, entonces, que una construcción con las dimensiones del ex Comando, que se encuentra cerrada y sin uso desde hace ya largos años, pudiera prestar nuevamente utilidad.
El caso se vincula con aspectos del problema de la falta de locales adecuados para la actividad del Estado provincial: hace poco hablábamos del alarmante déficit de escuelas, por ejemplo . Nos parece que se debiera examinar una serie de situaciones que podrían dar como resultado la utilización de edificios que están clausurados y que el tiempo y la depredación van deteriorando sin rédito alguno para la comunidad.
Un caso ilustrativo es el del Predio Ferial Norte. Cuando lo desocupó el Ferrocarril, abundaron los propósitos de una nueva utilización, como sede de exposiciones y de eventos diversos. El tiempo ha demostrado que, por la razón que haya sido, esas aspiraciones no funcionaron. Tampoco cristalizó la iniciativa, de la que se habló hace algunos años, de concentrar allí todas las oficinas públicas. Con lo cual tenemos, a cinco cuadras de la plaza Independencia, un enorme ámbito con construcciones y sin utilidad alguna hasta el momento. Sin duda que adaptar esos galpones para nuevos usos requeriría gastos, pero es algo que merece intentarse, de acuerdo con una programación realista y coherente. Nuestra ciudad ya ha crecido demasiado como para que nos demos el lujo de tener extensiones de esa magnitud prácticamente abandonadas.
Otro ejemplo, muchas veces mentado en nuestros comentarios, es el de la ex Estación del Provincial, sobre la avenida Roca. Desconocemos si alguna vez se habrán ultimado aquellos trámites -desarrollados con enorme lentitud- para su definitivo traspaso al Estado provincial. Pero perfectamente podrían haberse establecido acuerdos para que allí pudiera instalarse entretanto alguna dependencia oficial, en lugar de que el local quedase sin destino y librado a la acción de un vandalismo que le ha causado cuantiosos daños y pérdidas. Lo mismo cabe decir de otras ex estaciones ferroviarias, que nadie se ha preocupado por hacerlas servir para algo positivo.
Dentro del territorio de Tucumán, existen numerosos edificios en esas condiciones, y creemos que es hora de diseñar una política progresista a su respecto. En primer lugar, correspondería practicar un inventario, para precisar las reales características del tema. Hablamos de establecer una completa nómina de edificios provinciales, nacionales o ferroviarios que, por cualquier razón, se encuentran sin uso actual, como paso previo para estudiar cada caso y resolver una política general. Esta consistiría, en los casos de propiedades fiscales provinciales, de ponerlas en uso; y en las otras, de llegar a convenios que permitan su utilización hasta que se resuelvan otros destinos. Ello sin descartar las eventuales compras futuras.
De lo que se trata, en última instancia, es de que la población se beneficie con la utilización de edificios que están dentro de su territorio, en lugar de asistir a su ruina o a su paulatino desmantelamiento.
El Poder Judicial alienta el comprensible propósito de descongestionar el Palacio de Tribunales que, construido hace más de 6 décadas (y a pesar de que varias dependencias ya no funcionan allí), carece evidentemente de espacio para las necesidades actuales de la administración de Justicia. Sería más que adecuado, entonces, que una construcción con las dimensiones del ex Comando, que se encuentra cerrada y sin uso desde hace ya largos años, pudiera prestar nuevamente utilidad.
El caso se vincula con aspectos del problema de la falta de locales adecuados para la actividad del Estado provincial: hace poco hablábamos del alarmante déficit de escuelas, por ejemplo . Nos parece que se debiera examinar una serie de situaciones que podrían dar como resultado la utilización de edificios que están clausurados y que el tiempo y la depredación van deteriorando sin rédito alguno para la comunidad.
Un caso ilustrativo es el del Predio Ferial Norte. Cuando lo desocupó el Ferrocarril, abundaron los propósitos de una nueva utilización, como sede de exposiciones y de eventos diversos. El tiempo ha demostrado que, por la razón que haya sido, esas aspiraciones no funcionaron. Tampoco cristalizó la iniciativa, de la que se habló hace algunos años, de concentrar allí todas las oficinas públicas. Con lo cual tenemos, a cinco cuadras de la plaza Independencia, un enorme ámbito con construcciones y sin utilidad alguna hasta el momento. Sin duda que adaptar esos galpones para nuevos usos requeriría gastos, pero es algo que merece intentarse, de acuerdo con una programación realista y coherente. Nuestra ciudad ya ha crecido demasiado como para que nos demos el lujo de tener extensiones de esa magnitud prácticamente abandonadas.
Otro ejemplo, muchas veces mentado en nuestros comentarios, es el de la ex Estación del Provincial, sobre la avenida Roca. Desconocemos si alguna vez se habrán ultimado aquellos trámites -desarrollados con enorme lentitud- para su definitivo traspaso al Estado provincial. Pero perfectamente podrían haberse establecido acuerdos para que allí pudiera instalarse entretanto alguna dependencia oficial, en lugar de que el local quedase sin destino y librado a la acción de un vandalismo que le ha causado cuantiosos daños y pérdidas. Lo mismo cabe decir de otras ex estaciones ferroviarias, que nadie se ha preocupado por hacerlas servir para algo positivo.
Dentro del territorio de Tucumán, existen numerosos edificios en esas condiciones, y creemos que es hora de diseñar una política progresista a su respecto. En primer lugar, correspondería practicar un inventario, para precisar las reales características del tema. Hablamos de establecer una completa nómina de edificios provinciales, nacionales o ferroviarios que, por cualquier razón, se encuentran sin uso actual, como paso previo para estudiar cada caso y resolver una política general. Esta consistiría, en los casos de propiedades fiscales provinciales, de ponerlas en uso; y en las otras, de llegar a convenios que permitan su utilización hasta que se resuelvan otros destinos. Ello sin descartar las eventuales compras futuras.
De lo que se trata, en última instancia, es de que la población se beneficie con la utilización de edificios que están dentro de su territorio, en lugar de asistir a su ruina o a su paulatino desmantelamiento.







