21 Julio 2003 Seguir en 
En la construcción de una victoria, el primer acto es ganarse a sí mismo. La oposición, a días de que fenezca el Frente Unión por Tucumán, no pudo con ella misma.
Esa alianza fue una buena experiencia y pasará a la doméstica historia tucumana como una alquimia con resultados positivos. Sirvió para relegar a FR; mantuvo los espacios políticos de la UCR; les dio representación en la Legislatura a ARI y a Ciudadanos Independientes, e instaló al ex fiscal anticorrupción Esteban Jerez como la nueva figura de la oposición. Y hasta ahí llegó.
De cara a octubre, cuando no hay 300 cargos electivos en juego, sino sólo tres bancas de senadores y cinco de diputados, es imposible, siquiera, sentar a una mesa a los "aliados". Es en estas circunstancias cuando expresiones como "vocación de poder" cobran cabal dimensión. Para una porción del arco opositor, la cuestión no pasa por construir alternativas, sino por conseguir un empleo con renta estatal.
Etimológicamente, una de las palabras que deriva de "frente" es "frontera". Pero la meta de tratar de derrotar a Julio Miranda el 26 de octubre, o de hacer desistir su candidatura, para reposicionar a la oposición a 72 horas de que asuman las nuevas autoridades provinciales, no prosperó. Otro término de la familia de "frente" es "frontal". Pero la política no respeta las reglas gramaticales.
La UCR exigió internas abiertas para elegir diputados, sabiendo que con su estructura puede imponerse. Pero en junio, a nivel de sublemas, repitió la elección de 2001, en la que no obtuvo ninguna banca nacional. Recrear no sentó ni un legislador, pero exigía el primer diputado y sin ir a las primarias. El ARI comunicó que, por dentro o por fuera, también presentará un candidato a diputado nacional en primer término, probablemente buscando un guiño del presidente Néstor Kirchner. Hasta candidatos derrotados y partidos desahuciados fueron a plantear demandas. Contradictoriamente, coalición, en su raíz latina ("coalescere") quiere decir "crecer juntos".
Lo que el jerecismo interpretó fue que, en realidad, querían que el ex fiscal volviera a ser la mula de carga para el ingreso seguro de, al menos, un diputado nacional, pero sin que nadie le asegurara que se consagraría senador. Es decir, sólo la conjunción de fuerzas hizo posible que Unión por Tucumán saliera segunda, con 160.000 votos; y podía alimentar la esperanza de imponerse a Miranda en las urnas. La unidad es un arma que la marcha peronista destaca en su primera estrofa. Pero FR pisa los talones con 120.000 votos y el desmembramiento del frente podría, incluso, reposicionarla.
Lo que siguió es que Jerez decidió por el camino seguro. La opción por Recrear es inminente. En Salta, Ricardo Hipólito López Murphy le ofreció ser el referente del movimiento en Tucumán, la diputación y la presidencia del partido local. Envalentona al ex presidenciable la posibilidad de que el actual gobernador se postule a la senaduría, porque considera que es un candidato vencible por su descrédito. De hecho, quería venir mañana mismo a cerrar el trato, pero el fiscal quiere hablar de la letra chica del acuerdo antes de dar el sí. Además de barajar que aún es temprano, quiere patas radicales y peronistas en esa mesa.
Conforme avancen los días, detractores y desairados por Jerez lo acusarán, en el mejor caso, de egoísta y de ser el responsable de la extinción del frente. Y sus defensores dirán que el hombre ya hizo su sacrificio y que ahora su futuro político depende de conseguir una banca. La discusión, a los fines del pueblo tucumano, poco importa.
El oficialismo no necesitó operar políticamente para despejar su horizonte electoral. La oposición, hoy, se solaza suponiendo problemas internos en el peronismo gobernante, los cuales, además de abstractos, escapan de sus manos. Muchas velas por prender, pocos santos para rezar.
Esa alianza fue una buena experiencia y pasará a la doméstica historia tucumana como una alquimia con resultados positivos. Sirvió para relegar a FR; mantuvo los espacios políticos de la UCR; les dio representación en la Legislatura a ARI y a Ciudadanos Independientes, e instaló al ex fiscal anticorrupción Esteban Jerez como la nueva figura de la oposición. Y hasta ahí llegó.
De cara a octubre, cuando no hay 300 cargos electivos en juego, sino sólo tres bancas de senadores y cinco de diputados, es imposible, siquiera, sentar a una mesa a los "aliados". Es en estas circunstancias cuando expresiones como "vocación de poder" cobran cabal dimensión. Para una porción del arco opositor, la cuestión no pasa por construir alternativas, sino por conseguir un empleo con renta estatal.
Etimológicamente, una de las palabras que deriva de "frente" es "frontera". Pero la meta de tratar de derrotar a Julio Miranda el 26 de octubre, o de hacer desistir su candidatura, para reposicionar a la oposición a 72 horas de que asuman las nuevas autoridades provinciales, no prosperó. Otro término de la familia de "frente" es "frontal". Pero la política no respeta las reglas gramaticales.
La UCR exigió internas abiertas para elegir diputados, sabiendo que con su estructura puede imponerse. Pero en junio, a nivel de sublemas, repitió la elección de 2001, en la que no obtuvo ninguna banca nacional. Recrear no sentó ni un legislador, pero exigía el primer diputado y sin ir a las primarias. El ARI comunicó que, por dentro o por fuera, también presentará un candidato a diputado nacional en primer término, probablemente buscando un guiño del presidente Néstor Kirchner. Hasta candidatos derrotados y partidos desahuciados fueron a plantear demandas. Contradictoriamente, coalición, en su raíz latina ("coalescere") quiere decir "crecer juntos".
Lo que el jerecismo interpretó fue que, en realidad, querían que el ex fiscal volviera a ser la mula de carga para el ingreso seguro de, al menos, un diputado nacional, pero sin que nadie le asegurara que se consagraría senador. Es decir, sólo la conjunción de fuerzas hizo posible que Unión por Tucumán saliera segunda, con 160.000 votos; y podía alimentar la esperanza de imponerse a Miranda en las urnas. La unidad es un arma que la marcha peronista destaca en su primera estrofa. Pero FR pisa los talones con 120.000 votos y el desmembramiento del frente podría, incluso, reposicionarla.
Lo que siguió es que Jerez decidió por el camino seguro. La opción por Recrear es inminente. En Salta, Ricardo Hipólito López Murphy le ofreció ser el referente del movimiento en Tucumán, la diputación y la presidencia del partido local. Envalentona al ex presidenciable la posibilidad de que el actual gobernador se postule a la senaduría, porque considera que es un candidato vencible por su descrédito. De hecho, quería venir mañana mismo a cerrar el trato, pero el fiscal quiere hablar de la letra chica del acuerdo antes de dar el sí. Además de barajar que aún es temprano, quiere patas radicales y peronistas en esa mesa.
Conforme avancen los días, detractores y desairados por Jerez lo acusarán, en el mejor caso, de egoísta y de ser el responsable de la extinción del frente. Y sus defensores dirán que el hombre ya hizo su sacrificio y que ahora su futuro político depende de conseguir una banca. La discusión, a los fines del pueblo tucumano, poco importa.
El oficialismo no necesitó operar políticamente para despejar su horizonte electoral. La oposición, hoy, se solaza suponiendo problemas internos en el peronismo gobernante, los cuales, además de abstractos, escapan de sus manos. Muchas velas por prender, pocos santos para rezar.







