27 Octubre 2011 Seguir en 
A Gabriela Gómez le pareció extraño el silencio en su casa. Hacía varios minutos que no escuchaba a su pequeño hijo jugar en el patio. Ella estaba regando, y se desesperó al no hallarlo. Más tarde, se topó con una imagen que nunca más podrá olvidar: Alan Gómez, de tan sólo un año y medio, yacía sin vida en un canal que atraviesa el fondo del domicilio. El agua lo había arrastrado unos metros.
El terrible dolor que sentía la madre cambió por un alerta, cuando una médica creyó ver signos en el cuerpo del bebé de que podría haber un ocurrido un abuso sexual. De inmediato, la mirada de la Justicia se posó sobre el entorno familiar del menor.
Luego de una nueva autopsia, los médicos forenses determinaron que el bebé había fallecido por asfixia mecánica, y en sus pulmones había agua. Además, se descartó que haya existido algún tipo de abuso sexual. El hecho ocurrió el martes a la tarde en una vivienda de La Invernada, en el sur de la provincia. Luego de que Gómez encontrara a su hijo en el canal, lo llevó al hospital de Juan Bautista Alberdi, pero ya era tarde.
En la morgue
Cuando la médica de la Policía creyó ver los signos de abuso en unas fotografías tomadas al cuerpo del menor (imágenes que se toman para registrar la autopsia), el fiscal de Instrucción Edgardo Sánchez ordenó una nueva autopsia en la Morgue Judicial de San Miguel de Tucumán, con la presencia de tres especialistas. Mientras tanto, en la comisaría de Alberdi, el oficial Marcos Barros, junto a personal de la fiscalía, tomaba declaraciones a unos 10 hombres, y captaba muestras de pelos y de sangre para eventuales pericias.
Tras conocerse el resultado de la nueva autopsia, Sánchez dio por concluida la hipótesis del abuso sexual y dispuso la entrega del cuerpo a la familia para el último adiós.
El terrible dolor que sentía la madre cambió por un alerta, cuando una médica creyó ver signos en el cuerpo del bebé de que podría haber un ocurrido un abuso sexual. De inmediato, la mirada de la Justicia se posó sobre el entorno familiar del menor.
Luego de una nueva autopsia, los médicos forenses determinaron que el bebé había fallecido por asfixia mecánica, y en sus pulmones había agua. Además, se descartó que haya existido algún tipo de abuso sexual. El hecho ocurrió el martes a la tarde en una vivienda de La Invernada, en el sur de la provincia. Luego de que Gómez encontrara a su hijo en el canal, lo llevó al hospital de Juan Bautista Alberdi, pero ya era tarde.
En la morgue
Cuando la médica de la Policía creyó ver los signos de abuso en unas fotografías tomadas al cuerpo del menor (imágenes que se toman para registrar la autopsia), el fiscal de Instrucción Edgardo Sánchez ordenó una nueva autopsia en la Morgue Judicial de San Miguel de Tucumán, con la presencia de tres especialistas. Mientras tanto, en la comisaría de Alberdi, el oficial Marcos Barros, junto a personal de la fiscalía, tomaba declaraciones a unos 10 hombres, y captaba muestras de pelos y de sangre para eventuales pericias.
Tras conocerse el resultado de la nueva autopsia, Sánchez dio por concluida la hipótesis del abuso sexual y dispuso la entrega del cuerpo a la familia para el último adiós.







