La Argentina necesita más ingenieros

27 Octubre 2011
En nuestra edición de ayer, se publicó el reportaje a un ingeniero egresado, sucesivamente, del Instituto Técnico de la UNT y de la Universidad Tecnológica Nacional. Su excelente promedio hizo que lo contratara rápidamente el Invap, empresa estatal con sede en Bariloche dedicada a diseñar y construir sistemas tecnológicos complejos de avanzada para la industria, la ciencia y la investigación aplicada. El joven sostiene que los ingenieros son necesarios en el país, y que quien posee ese título tiene buenas posibilidades de trabajar en su tierra sin necesidad de emigrar.

Estas apreciaciones tocan un tema que reviste suma importancia. Meses atrás, el decano de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, declaró sin rodeos que "la falta de ingenieros ya está generando un cuello de botella en el desarrollo del país". Afirmó que el índice de graduación anual en esas carreras, en todo el territorio y entre todas las especialidades, es de 5.000 personas, cuando en realidad debiera ser el doble.

Es verdad que han aparecido estímulos para las ciencias duras, como son las becas del Bicentenario, en las que el gobierno ha invertido cerca de 150 millones de pesos. Pero, según este decano, ello no ha tenido impacto significativo. Está también un problema cultural. En los países del sudeste asiático, que muestran un gran progreso técnico, el porcentaje de estudiantes de ingeniería oscila entre el 25 y el 40 por ciento, mientras que la media de la argentina apenas llega al 6 por ciento.

En realidad, parece necesario encontrar la manera de convencer a los jóvenes de abrazar esa índole de carreras. Es cierto que en ellas hay un alto índice de deserción, porque la mala formación secundaria convierte en muy difíciles las materias. Y después, cuando la carrera se estabiliza, también se producen deserciones porque, ante la falta de ingenieros, es bastante fácil hallar trabajo en la industria antes de completar la currícula.

El rector de la Universidad Tecnológica Nacional afirma que está dando respuestas importantes al asunto: tiene 29 facultades, un Instituto Superior de Profesorado Técnico, un centro de estudios y uno de investigación. Su presupuesto es el segundo de las casas de estudio, después del de la Universidad de Buenos Aires. La Regional Tucumán se enorgullece de tener 1.300 aspirantes, 1.600 becas y aulas equipadas con la moderna tecnología.

Para el decano de Ingeniería de Universidad de La Plata, "el desarrollo de los países se mide por los ingenieros graduados". Piensa, como su colega de la UBA, que el número de egresados en la Argentina debiera ser el doble de los actuales. Del total de 5.000 la mitad pertenece a las ingenierías de informática y de sistema, y el resto a las tradicionales.

En suma, no parece necesario demostrar la urgencia de que el estudiantado argentino modifique sus preferencias. En la actualidad, el 75 por ciento elige Medicina, Abogacía, Arquitectura, Ciencias Económicas y Psicología.

Será necesario, sin duda, realizar campañas de concientización sumadas al necesario adiestramiento en el ciclo secundario. Hay que revertir esa situación que bien definió el decano porteño. "Acá -dijo- los chicos suelen inclinarse a las humanidades porque las consideran más fáciles. Ingeniería, por ejemplo, es una carrera larga y dura, pero en los países asiáticos eso no es un problema, porque la población siente que está formando parte de un proceso de desarrollo".

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