BUENOS AIRES.- Néstor Kirchner puso su primer mojón en tierras de Europa. Cosechó elogios y reclamos.
Cometió aciertos y unos pocos errores. Pero lo que no se podrá decir, definitivamente, es que Kirchner no ha sido auténtico.
El Presidente afirmó ante los líderes políticos de Europa, lo mismo que viene pregonando en la Argentina. Sacudió al FMI por el rol jugado en la década menemista y se trenzó -tal vez más de lo conveniente para un político- con los empresarios españoles que, aún hoy, manejan en gran parte el negocio de los servicios privatizados.
La gira dejó un saldo enormemente positivo para el mandatario argentino, pero pareció entregar su mejor fruto, casi sobre el final: la convocatoria de George W. Bush para que Kirchner esté el próximo miércoles en Washington sorprendió no sólo al santacruceño, sino también a todo el Gobierno.
La reunión en el Salón Oval le permitirá al Presidente anillar la primera etapa de su política exterior. Se reunió ya con mandatarios latinoamericanos -durante los actos de su asunción, en la reunión del Mercosur y en la cumbre de países progresistas-; destacó lo que pretendía y tomó nota frente a Tony Blair, Gerard Schroeder, Jacques Chirac y José María Aznar. Y sólo en tres días será el turno de Bush.
El tema económico, el envío de fuerzas de paz a zonas de conflicto, la seguridad jurídica, el ALCA y la relación con el Mercosur, el terrorismo internacional y los negocios bilaterales estarán sobre la mesa.Sólo en Washington podrá saberse a ciencia cierta por qué Bush resolvió anticipar casi en dos meses la audiencia que tenía prevista para el argentino.
Aunque en público se niegue, la predilección de la administración Kirchner por los países europeos sobre los EE.UU. parece evidente. El patagónico ha demostrado tener cintura política suficiente como para actuar con pragmatismo en este terreno. Y, por eso, buscará avales en una y en otra orilla.
Los apoyos políticos recogidos en Europa vinculados a las negociaciones con el Fondo no es poco. Claro que la ayuda no resultará graciosa. Argentina deberá hacer su aporte y Kirchner tendrá, probablemente, que recoger piolín en algunos temas si no quiere detener su avance como gobernante.
Kirchner tuvo el valor de ser sincero ante los europeos. Pero también debió escuchar cosas que no le gustan: pedidos de reglas de juego claras, seguridad jurídica, cumplimiento de los compromisos contraídos, pago de los bonos argentinos y las deudas, señales de un país más serio, aumento de tarifas y, básicamente, un plan sustentable como, desde los Estados Unidos, reclama el FMI.
El plano doméstico
Mientras Kirchner hacía su primera experiencia europea, con un discurso fuerte en contra de los empresarios y marcando claro el terreno de juego, en el plano doméstico se siguieron cocinando a fuego lento temas que han empezado a preocupar al oficialismo.La posible derogación que impide la extradición de militares acusados de violaciones a los derechos humanos para ser juzgados en otros países aún está vigente y no deja de causar revuelo.
El pedido del juez Baltasar Garzón para que el Ejecutivo extradite a 46 militares fue el disparador y el que prendió luces de alerta en el Gobierno.
En la Casa Rosada dicen que está cerca la derogación del decreto 1.581, pero también destacan que eso no se producirá en soledad.
Según algunos integrantes del gabinete nacional, la anulación del decreto debería darse en espejo con la decisión de la Corte Suprema de Justicia de declarar inconstitucional las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
En tanto, el proceso de juicio político contra el juez Eduardo Moliné O?Connor sigue su marcha en la Cámara de Diputados. En la Rosada están seguros de que, tarde o temprano, tendrán la posibilidad de sugerir un nuevo nombre para la Corte, a fin de reemplazar al ex vicepresidente.
Sin desatender el caso, el Gobierno está ahora más preocupado por otros dos temas: el de los militares y el de las variaciones en el CVS por el aumento salarial decretado.
"No vamos a hacer en el CVS nada que pueda joder a la gente", dice un integrante del gabinete. Pero la solución no parece ser tan sencilla. Sobre todo, cuando se han abierto grietas en el Gobierno a raíz del tema.Los bancos tiran de su cuerda y parecen no dispuestos a ceder terreno. Pero, como no es lo único que está en juego en la negociación con el Gobierno, todo el abanico de posibilidades aún está por verse.
Con un ojo acá y otro en el FMI, el oficialismo busca una solución al tema. Trabaja con cautela y con la certeza de que, más allá de este problema doméstico, las negociaciones con el FMI parecen bien encaminadas.El vocero del Fondo dijo que ese organismo procurará cerrar las negociaciones con Kirchner antes del 23 de setiembre, oportunidad en la que se celebrará la reunión anual del organismo en Dubai.
La determinación del Fondo tal vez esté atada a la decisión del organismo de que la Argentina haga frente lo más rápido posible a los pagos que reclaman los tenedores privados de bonos.
Pero Lavagna ya advirtió. Si pagamos a los tenedores de bonos, no podemos pagarle al Fondo al mismo tiempo.Más allá de las urgencias de otros, Kirchner está exultante. Estrechó las manos de los más importantes líderes de Europa; se verá con Bush; fue aplaudido y aceptado en el acto de la AMIA y su imagen positiva sigue en aumento.
Es verdad, son sólo dos meses. Pero el Presidente cree que su teoría del "paso a paso" es la más indicada para no perder los favores de la gente. (DyN)







