El día amaneció tranquilo. La agenda comenzó a armarse con la cabeza puesta en lo que dejaron las elecciones para analizar y en la fuerte repercusión del pedido "sanitario" de Pablo Amín. Sin embargo, más tarde, el martes empezó a engañar los cerebros de los periodistas de la Redacción con temas de fin de semana: cuatro partidos de fútbol de Primera y una producción por el Día de las Suegras distendieron una jornada que pintaba tensa y la convirtieron en divertida, con características sabatinas. Un jefe propuso a los editores que escribieran algunas líneas contando cómo se llevan con las madres de sus esposas y la idea provocó chanzas y comentarios sarcásticos. "¿Hay que firmar la nota? Si es anónima digo lo que pienso", dijo un colega. "Yo me abstengo", lanzó otro. "Nos vamos a meter en problemas", advirtió uno más. Un respiro para un martes que hacía prever un día de miércoles también difícil. Que la buena onda nos invada a todos.







