Una buena medida para evitar divorcios

Federico Türpe
Por Federico Türpe 25 Octubre 2011
En Argentina, de cada dos parejas que se casan una se divorcia. Esta cifra aumenta en lugares como Santa Fe o Córdoba, donde se producen tres divorcios por cada casamiento, y disminuye en provincias más conservadoras, como Santiago del Estero o Salta, donde se disuelve un matrimonio por cada tres que ponen la firma. A fines de los 80, cuando se legalizó el divorcio en Argentina, las rupturas se producían, en promedio, luego de 20 años de convivencia. Hoy el aguante cayó a la mitad y los tortolitos rompen vínculos después de sólo diez años de amor y rosas o de vivir a las patadas. Estas estadísticas, aportadas por los registros civiles provinciales, no incluyen a los que deciden formar una familia sin pedirle permiso a un juez y ahora una de cada tres parejas en convivencia no pasa por un juzgado. En México, los legisladores debaten por estos días una reforma al Código Civil, que pretende que el matrimonio se renueve cada dos años, con el fin de evitar los traumáticos procesos legales y emocionales de un divorcio y, de paso, ahorrar millones de dólares anuales en juicios. Parece una medida inteligente y acorde a los tiempos que se viven, pese a que los cultores del "para siempre" se resistan a entender que la ley no tiene jurisprudencia sobre el amor. Además, los enamorados podrán renovar sus votos y tendrán un hermoso pretexto para festejar cada dos años.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios