El reparto de cartas empieza otra vez

Kirchner pretende que el PJ gane la elección de octubre y Jerez se aproxima a López Murphy.

20 Julio 2003
Por Carlos Abrehu

El período de transición institucional hasta el 29 de octubre parece interminable por el acotado margen de acción de Julio Miranda.
A menos de 100 días del traspaso del poder a la nueva administración, el gobernador electo José Alperovich desplaza gradualmente a aquel del escenario.
El mandatario saliente, en rigor, en la mayor parte de su mandato, delegó la tarea de gobernar en su segundo, Sisto Terán. Ahora, tras las elecciones del 29 de junio, se concentra en preparar el terreno para acceder a una futura tarea rentada por el presupuesto federal.
El viernes, Alperovich llegó de Buenos Aires, pletórico de anuncios de obras públicas y con promesas de asistencia financiera para las comunas rurales. El presidente Néstor Kirchner quiere también cumplir con la reapertura de los Talleres ferroviarios de Tafí Viejo, que enunció en plena campaña proselitista.
Al sucesor de Eduardo Duhalde lo desvela ganar las diferentes elecciones de legisladores nacionales que se efectuarán en las provincias, entre ellas las de Tucumán. Y la próxima visita presidencial a esta ciudad -aún sin fecha cierta- robustece la impresión.
Al santacruceño le interesa sobremanera obtener la mayor cantidad de diputados y senadores leales dentro del peronismo. De ese modo, intentará contrabalancear el peso del duhaldismo en las dos cámaras del Congreso.
El programa de trabajos públicos que emprenderá la Nación tiene un sesgo electoralista bien marcado. Nadie puede negar esa tonalidad, como tampoco los beneficios que se derivarán para la provincia.
Es indiscutible, además, que el gobernador electo explotará al máximo los contactos con la Casa Rosada para tratar de consolidar su imagen en Tucumán. Kirchner le da lustre.
La rapidez de reflejos que mostró el Presidente al enviar al ministro de Educación, Daniel Filmus, a dialogar con el arzobispo Héctor Villalba, quebró la indiferencia que rodeó los mensajes del 9 de julio de 2002 y de 2003.
Miranda mantuvo a la crisis educativa en la calidad de asignatura pendiente durante esos dos años. El problema concierne, en realidad, a la administración tucumana, pero Kirchner avanzó al asumirlo como propio.
La Casa Rosada ganó puntos al mostrarse sensible ante la queja eclesiástica, siguió firme en la construcción de la nueva imagen presidencial y rompió el hielo en beneficio del nuevo Gobierno. Filmus se abocará a desmalezar el camino para Alperovich.

Barrera infranqueable
El poder presidencial no es ilimitado. Kirchner chocó con el poder territorial de Miranda en una cuestión neurálgica: el diseño del esquema político en Tucumán.El santacruceño no ocultó su disgusto por la elección de Antonio Bussi en la intendencia de la capital. Sin embargo, el PJ no insistió en el reclamo de apertura de ocho urnas y el jefe de Fuerza Republicana salió vencedor. Prevaleció la posición del gobernador.
Tardíamente se distanció Alperovich de la maniobra mirandista. Varios días después de la definición kirchnerista, salió a decir que no tenía relaciones políticas con el próximo intendente de esta ciudad. Pareció más bien que trataba de no quedar descolocado ante lo que declaró el santacruceño.
Dentro del peronismo se disputa acerca del modo en que coexistirán Alperovich y Miranda después del 29 de octubre. Una de las teorías en boga sostiene que, más allá de las discrepancias de discurso, existen estrechos vínculos políticos entre ambos dirigentes.
La estabilidad de la administración alperovichista estaría garantizada por esa comunidad de objetivos y su repercusión positiva en el control de la mayoría en la Legislatura.
Por algo se jactó Alperovich de contar con 33 legisladores propios sobre un total de 40. El sistema de representación por sublemas licua el poder de contención de los partidos hostiles al oficialismo.
Al interrogante de dónde están los opositores, en algunas conjeturas se citaba a Rodolfo Danesi (Ciudadanos Independientes), a Olijela Rivas (peronista disidente), a Juan Robles (radical) y a Alejandro Sangenis (peronista disidente). Aun así, existen fuertes sentimientos de condicionalidad sobre esa lista, porque algunos podrían pactar con el oficialismo y otros enemistarse con este. Después del 29 de octubre se calibrará la exactitud del pronóstico alperovichista.
Si se quebrara el acuerdo de fondo entre el gobernador electo y Miranda, los conflictos podrían sacudir al mayoritario bloque oficialista del futuro. La debilidad de los adversarios al oficialismo transferiría los conflictos al campo del peronismo y la gobernabilidad se vería erosionada.
El combate electoral del 26 de octubre empieza a consumir las energías internistas del peronismo. Por la habitual regla de la "única vez", se volverán a escoger, en círculos cerrados, los postulantes a diputados y a senadores nacionales. En el peronismo dan por hecho que Miranda será el número uno de la lista de senadores. Para la segunda banca, suenan dos nombres: Malvina Seguí y Stella Mary Córdoba. La primera expresa las simpatías del mirandismo, en tanto Córdoba cuenta con el pergamino del kirchnerismo fundacional.
El problema mayor se focaliza entre los postulantes a diputados. La oferta de nombres supera con largueza las tres bancas que podría conseguir si repite la histórica cifra de 271.000 votos que obtuvo Alperovich.
Empero, en esferas partidarias se susurra que algunos de esos postulantes ya tienen cargos seguros, en alusión a los electos legisladores Sisto Terán, José Alberto Cúneo Vergés y Raúl Hadla. Fuera de ese círculo se anotan Alberto Herrera y Antonio Guerrero. Y Seguí recalaría en el segundo puesto, si es desplazada por Córdoba.
La coalición que compitió con Alperovich con el rótulo Unión por Tucumán está en acelerado proceso de disgregación.
Esteban Jerez ya da por superada esa etapa, mientras empieza una nueva experiencia con el espacio político que comparten Recrear y Ciudadanos Independientes.
Hace 48 horas, el ex fiscal anticorrupción dialogó con Ricardo López Murphy en Salta, alcanzando algunas coincidencias básicas. La oposición a Kirchner en el ámbito nacional y a Alperovich en el provincial serían cara y ceca de la misma moneda, según esas apreciaciones. Y a Elisa Carrió se la ve absorbida por Kirchner, concluyeron los dos.
Esa caracterización da pie para que Jerez tenga mayores posibilidades de inserción en la estructura que encabeza el ex economista radical. La pelea por una banca de diputado nacional seduce a Jerez.
La UCR se enfrascó en un proceso de debate interno que la esteriliza en el corto plazo. Al igual que en el PJ, la disponibilidad de candidatos supera con holgura la banca de diputados que aspira a retener.
Fuerza Republicana va por la banca de senador, que Pablo Walter quiere defender desde otra identidad política. La dispersión opositora se perfila irremediable. El mirandismo la alentó de diversas maneras. Y no dejará de hacerlo para octubre.

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