La única ganadora

Hugo E. Grimaldi, columnista de DYN.

24 Octubre 2011
BUENOS AIRES.- Ciento por ciento reelecta, la Presidenta ya no podrá deslindar en nadie la responsabilidad de lo que suceda de aquí en más: los votos son sólo de ella y es quien dispone del poder y de la potestad sobre el futuro. Hacia el país y hacia dentro del Frente para la Victoria.
Para todos sus partidarios, Cristina Fernández es hoy más que nunca la Jefa y como tal deberá ser quien modere las presiones políticas de las diferentes líneas internas del FPV, que ya le llueven a baldes, al decir de Juan Perón, de parte de los "apresurados" y de los "retardatarios", sin contar con todos los delfines que se están anotando para sucederla en 2015.      El kirchnerismo cristinista que se viene -mejor, peor o igual- será diseñado a su imagen y semejanza.
En cambio, para todos los argentinos, ella será la presidenta de la Nación por cuatro años más y se supone que más allá de la militancia, la ha votado una gran porción de ciudadanos independientes que la han preferido, pero que, como ocurre siempre, no le han extendido un cheque en blanco.
 Entre las asignaturas pendientes que podrían reclamársele solucionar están la pobreza que deriva de la inflación y la inseguridad que deriva de la pobreza y de dar señales de que el nuevo gobierno va a presentar un combate frontal contra la corrupción.
En materia institucional, sólo de Cristina dependerá de aquí en más, si debido a las mayorías legislativas el Congreso vuelve a ser una escribanía del Ejecutivo, si se va a vulnerar la independencia de la Justicia, si se avanzará en cuestiones institucionales tan delicadas como una reforma constitucional que cambie los parámetros de la reelección o si se le van a cerrar aún más los caminos a la prensa.      El triunfo no deja de ser para la Presidenta un motivo de amplísimo compromiso que contrapesa de algún modo la hegemonía que deriva de la elección, sobre todo porque lo consigue cuando las circunstancias internacionales vienen complicadas y encuentran a la Argentina bastante floja de papeles en cuestiones centrales.
Lo que ocurra de aquí en más le va a exigir a la Presidenta en materia económica otras artes a la hora de gobernar y un nuevo gabinete que le haga un service al "modelo", algo que hasta ahora parecía inabordable en el credo kirchnerista. Dicho de otra manera, el viento de cola ya no está, Brasil se lentifica, el precio de la soja ha caído y aquellas heterodoxias que el hacer la plancha de los últimos meses convirtió en ortodoxias, algo que algún candidato describió como "enamoramiento", es más que probable que sean matizadas con ajustes al ritmo de lo que ocurre en el mundo.

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