En las cárceles podrán votar unos 580 presos procesados
En las PASO sufragó el 5% de ese padrón. Más de 1 millón de tucumanos están en condiciones de votar mañana presidente y vice, y entre siete listas de candidatos a diputados nacionales. La Provincia renueva cinco bancas en la Cámara Baja. Entre los electores figuran los detenidos sin condena firme. Por primera vez se habilitarán paneles especiales para personas no videntes en las escuelas
Están privados de la libertad, pero pueden sufragar. Unos 580 procesados, alojados en las unidades penitenciarias de Villa Urquiza, Concepción y Banda del Río Salí, están habilitados para votar mañana en Tucumán. En su artículo 4°, la Ley 25.858 (modificatoria del Código Electoral Nacional -norma 19.945-), establece que se agregue el artículo 3° bis al texto que rige los comicios nacionales. Este punto expresa: "los procesados que se encuentran cumpliendo prisión preventiva tendrán derecho a emitir su voto en todos los actos eleccionarios que se celebren durante el lapso en que se encuentren detenidos".
Las autoridades esperan que la participación de mañana supere ampliamente la de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), del 14 de agosto. En aquella elección, apenas votó el 5% del padrón de presos, según un informe que preparó el Observatorio de Derechos Humanos del Instituto de Rehabilitación Santa Ester (Oirse) para enviarlo al Observatorio Internacional de Prisiones. En cifras, de los 580 internos sólo votaron 29. "El 95% de la población penitenciaria procesada no votó", señala el documento.
El abstencionismo, según Fernando Korstanje -representante de Oirse que firmó el informe- no radica en el desinterés de los detenidos. "Las unidades penitenciarias no han cumplido los mandatos legales para garantizar el acto eleccionario. Especialmente, se debe mencionar la falta de información acerca de las elecciones, la no exhibición de los padrones y la nula movilización en torno a la provisión de los DNI", afirma el texto.
Además, cuestionó que el personal encargado de impartir educación en las cárceles no haya incluido la temática electoral en los contenidos académicos, en las jornadas previas a las PASO: "no han articulado con el servicio penitenciario para capacitar a quienes figuran en el padrón".
No sólo los presos dejaron de votar. "Los guardiacárceles no pudieron (hacerlo) ya que no se autorizó, ni siquiera por turnos, a abandonar el servicio para cumplir con esa obligación (la ley prohibe que voten en las urnas dentro de los penales)", indica el informe.
Para que voten los procesados, la Justicia Electoral había confeccionado una boleta única particular, en la que estaban impresas las imágenes de las papeletas oficializadas. Al votar, los internos debían marcar con una equis la agrupación de su agrado. Precisamente, este fue uno de los aspectos positivos remarcados por Korstanje en su informe. "Destacamos: la apertura de las mesas en tiempo y forma, con sus autoridades constituidas; la provisión, por parte de la Justicia de todos los materiales, y un correcto diseño de la boleta única electoral", expresa el texto.
Las autoridades esperan que la participación de mañana supere ampliamente la de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), del 14 de agosto. En aquella elección, apenas votó el 5% del padrón de presos, según un informe que preparó el Observatorio de Derechos Humanos del Instituto de Rehabilitación Santa Ester (Oirse) para enviarlo al Observatorio Internacional de Prisiones. En cifras, de los 580 internos sólo votaron 29. "El 95% de la población penitenciaria procesada no votó", señala el documento.
El abstencionismo, según Fernando Korstanje -representante de Oirse que firmó el informe- no radica en el desinterés de los detenidos. "Las unidades penitenciarias no han cumplido los mandatos legales para garantizar el acto eleccionario. Especialmente, se debe mencionar la falta de información acerca de las elecciones, la no exhibición de los padrones y la nula movilización en torno a la provisión de los DNI", afirma el texto.
Además, cuestionó que el personal encargado de impartir educación en las cárceles no haya incluido la temática electoral en los contenidos académicos, en las jornadas previas a las PASO: "no han articulado con el servicio penitenciario para capacitar a quienes figuran en el padrón".
No sólo los presos dejaron de votar. "Los guardiacárceles no pudieron (hacerlo) ya que no se autorizó, ni siquiera por turnos, a abandonar el servicio para cumplir con esa obligación (la ley prohibe que voten en las urnas dentro de los penales)", indica el informe.
Para que voten los procesados, la Justicia Electoral había confeccionado una boleta única particular, en la que estaban impresas las imágenes de las papeletas oficializadas. Al votar, los internos debían marcar con una equis la agrupación de su agrado. Precisamente, este fue uno de los aspectos positivos remarcados por Korstanje en su informe. "Destacamos: la apertura de las mesas en tiempo y forma, con sus autoridades constituidas; la provisión, por parte de la Justicia de todos los materiales, y un correcto diseño de la boleta única electoral", expresa el texto.







