19 Julio 2003 Seguir en 
Días pasados elogiamos un procedimiento efectuado en la peatonal por disposición de la Justicia, donde se secuestraron más de 3.000 discos compactos que contenían grabaciones ilegales de música. Ponderamos entonces lo positivo que resultaba que se hiciera respetar el derecho de propiedad intelectual y artística, que sostiene aquel obvio principio de que nadie puede lucrar con el material de creación ajena sin pagar por ello.
El procedimiento referido determinó que desaparecieran de la vía pública, por varios días, los mesones que exhibían este tipo de mercancía producida al margen de la ley. Lamentablemente, como cualquiera puede comprobarlo, luego de dicho intervalo, en estos días ha regresado con fuerza la venta que se creyó terminada tras la intervención policial. Los discos truchos se ofrecen otra vez en la peatonal y en las calles vecinas.
Pensamos que debería actuarse nuevamente contra un comercio marginal que desdeña leyes específicas y vulnera abiertamente los derechos de los autores. Y pensamos también que la comunidad debería abstenerse de colaborar, por medio de su compra, en el florecimiento de tales transacciones.
El procedimiento referido determinó que desaparecieran de la vía pública, por varios días, los mesones que exhibían este tipo de mercancía producida al margen de la ley. Lamentablemente, como cualquiera puede comprobarlo, luego de dicho intervalo, en estos días ha regresado con fuerza la venta que se creyó terminada tras la intervención policial. Los discos truchos se ofrecen otra vez en la peatonal y en las calles vecinas.
Pensamos que debería actuarse nuevamente contra un comercio marginal que desdeña leyes específicas y vulnera abiertamente los derechos de los autores. Y pensamos también que la comunidad debería abstenerse de colaborar, por medio de su compra, en el florecimiento de tales transacciones.







