Evo Morales esperó por casi dos horas a los indígenas que rechazan el proyecto oficial de construir una ruta por una reserva natural, y luego se fue de la sede de la Vicepresidencia de Bolivia, donde iba a tener lugar la frustrada reunión para tratar de superar una crisis que lleva más de dos meses.
El Presidente había citado formalmente a los principales referentes de los manifestantes para un encuentro directo, pero las posiciones irreductibles están impidiendo cualquier acercamiento. Los grupos originarios se fortalecieron con la importante movilización realizada el miércoles, al llegar a La Paz tras marchar por 600 kilómetros desde la Amazona, con el argumento de la preservación ecológica.
Avanzada la tarde de ayer, continuaban las negociaciones entre funcionarios y dirigentes para tratar de destrabar el problema y confirmar una reunión. Sin embargo, a 100 metros, están montados los retenes policiales para impedir el paso de cualquier clase de manifestantes hasta la plaza Murillo, donde está la sede de la Casa de Gobierno, el llamado Palacio Quemado. Oficialmente, se explicó que el diálogo no podía realizarse en ese lugar porque está en refacciones, lo que indignó a los indígenas, que lo tomaron como una bandera más en su lista de exigencias.
La principal diferencia entre las partes está dada alrededor de la llamada Ley Corta, por la cual se suspende la construcción de la ruta hasta la realización de un plebiscito a la población de la zona afectada, que uniría Villa Tunari y San Ignacio de Moxos a través del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis). Los marchistas reclaman el veto a esa norma y que se anule todo el proyecto, como primer paso para abrir una mesa de negociación, condición inadmisible para los oficialistas.
Mientras Morales esperaba dentro del edificio, en la vereda de enfrente, en una clara posición de desafío, el diputado nacional de la etnia guaraya Bienvenido Zacu (era de la bancada oficialista, pero rompió con el Gobierno), afirmaba que estaban siendo provocados. "Los ministros ya fracasaron en los diálogos anteriores; ahora sólo queda hablar con el Presidente, pero no sé cómo se arma la agenda. Nosotros queremos venir con miembros de todas las 11 regionales, unas 50 personas", aseveró, tras admitir que los movilizados habían recibido una nota citándolos. Anoche, los marchistas habían sido citado nuevamente para otro encuentro, pero esa solicitud no fue respondida, aseguró el ministro de Comunicación, Iván Canelas. El grupo aborígen aseguró que permanecerán por tiempo indefinido en La Paz.
El Presidente había citado formalmente a los principales referentes de los manifestantes para un encuentro directo, pero las posiciones irreductibles están impidiendo cualquier acercamiento. Los grupos originarios se fortalecieron con la importante movilización realizada el miércoles, al llegar a La Paz tras marchar por 600 kilómetros desde la Amazona, con el argumento de la preservación ecológica.
Avanzada la tarde de ayer, continuaban las negociaciones entre funcionarios y dirigentes para tratar de destrabar el problema y confirmar una reunión. Sin embargo, a 100 metros, están montados los retenes policiales para impedir el paso de cualquier clase de manifestantes hasta la plaza Murillo, donde está la sede de la Casa de Gobierno, el llamado Palacio Quemado. Oficialmente, se explicó que el diálogo no podía realizarse en ese lugar porque está en refacciones, lo que indignó a los indígenas, que lo tomaron como una bandera más en su lista de exigencias.
La principal diferencia entre las partes está dada alrededor de la llamada Ley Corta, por la cual se suspende la construcción de la ruta hasta la realización de un plebiscito a la población de la zona afectada, que uniría Villa Tunari y San Ignacio de Moxos a través del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis). Los marchistas reclaman el veto a esa norma y que se anule todo el proyecto, como primer paso para abrir una mesa de negociación, condición inadmisible para los oficialistas.
Mientras Morales esperaba dentro del edificio, en la vereda de enfrente, en una clara posición de desafío, el diputado nacional de la etnia guaraya Bienvenido Zacu (era de la bancada oficialista, pero rompió con el Gobierno), afirmaba que estaban siendo provocados. "Los ministros ya fracasaron en los diálogos anteriores; ahora sólo queda hablar con el Presidente, pero no sé cómo se arma la agenda. Nosotros queremos venir con miembros de todas las 11 regionales, unas 50 personas", aseveró, tras admitir que los movilizados habían recibido una nota citándolos. Anoche, los marchistas habían sido citado nuevamente para otro encuentro, pero esa solicitud no fue respondida, aseguró el ministro de Comunicación, Iván Canelas. El grupo aborígen aseguró que permanecerán por tiempo indefinido en La Paz.
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