Gracias por la magia

Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 21 Octubre 2011
Pasaron 35 años. Entró contra Talleres con la camiseta de Argentinos Juniors. Y lo primero que hizo fue tirarle un caño a Juan Domingo Cabrera. Fue una pincelada. El primer detalle de una obra maestra inigualable. Pasaron 35 años y los hinchas del "bicho" ya ni se acuerdan de que ese día perdieron 1 a 0. Ese día, hace tres décadas y un lustro, quedó grabado como el día en el que D10S comenzó a trabajar de futbolista. Hoy, los chicos saben quién es Messi. El mundo entero habla de la joya de Barcelona. Los argentinos aún nos debatimos entre amarlo u odiarlo, aunque sea el más grande del mundo. Pero hay diferencias. A Messi, con injusticia, se lo juzga porque lo que hace en Barcelona no lo replica con la camiseta argentina (como si fueran los mismos equipos). Al otro, al que con 16 años comenzó a marcar una época, también lo criticamos, pero cuando ya estaba fuera de la cancha. Eso ya es otro mundo. Pero dentro, todos (y nadie se puede sentir exceptuado con ese todos) nos emocionamos, reímos y lloramos con esa zurda, con ese pique corto, con esa gambeta indescifrable. Esos botines que convirtieron en oro todo lo que tocaron, con la camiseta que fuera. Y el fallo es unánime. Uno lo recuerda con la pelota bajo la suela. Uno ya intuía que estaba por presenciar otra pincelada de la obra maestra. A 35 años, gracias. Gracias Diego por la magia.

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