Negocios de familia

Roberto Delgado
Por Roberto Delgado 18 Octubre 2011
Parecía una comedia dramática. Viendo su casa de "la Bombilla" allanada por la policía antinarcóticos, "La Malvina" salió huyendo a esconderse en la vivienda de su madre y mientras corría tiró una bolsita con marihuana al terreno de su hermano "Guille". Pero la Policía también estaba haciendo operativos en esos dos domicilios y quedaron todos detenidos.

El episodio, ocurrido el sábado a la tarde, muestra la tendencia del narcotráfico local, descripta por el comisario Fabián Salvatore, jefe de la Digedrop: "Familias sin medios de ingreso que se dedican a venderles droga a sus propios vecinos". La tendencia muestra que el negocio al menudeo va camino a ser en los barrios marginales una actividad como el cultivo de coca en Bolivia, negocio de subsistencia familiar cada vez más difícil de erradicar porque es una salida laboral para sectores pauperizados. Los mismos policías cuentan que algunas familias detenidas en los últimos 14 días, antes de dedicarse a la venta de marihuana, cocaína y "paco" ocupaban una tapera a la orilla de la ruta y ahora tienen una casita, moto y plata para el menudeo. En la mayoría de los 10 operativos dados a conocer en lo que va de octubre, se repitió el denominador común de bajo secuestro de droga (unos 10 o 30 envoltorios con 100 gramos de marihuana, unos 300 gramos de cocaína en tizas) y dinero (en billetes chicos para dar vueltos, entre $ 3.000 y $ 10.000). Y así como se ve que es un negocio familiar (el 70% de los operativos se hizo en casas de familia), también crece la tendencia a que trafiquen las mujeres, muchas de ellas abuelas.

El gobernador José Alperovich elogió el trabajo de la incansable policía antinarcóticos: "Ustedes ven cómo día a día se hacen procedimientos... la Justicia está actuando bien. En Tucumán se sabe quiénes venden droga... hay que luchar y enfrentar al que vende droga... la droga está entrando y penetrando por todos lados. Es impresionante", dijo.

Ahora bien, ¿esto es un diagnóstico? ¿Forma parte de una política antiestupefacientes? No parece. Son las apreciaciones básicas de la gente de Salvatore acerca de lo que ocurre. Pero no se entiende la magnitud del fenómeno; no se sabe cómo es el consumo, cómo se reparten la marihuana, el "paco" y la cocaína, ni si va todo solamente a los sectores marginales de los barrios allanados, como La Costanera, El Palomar, 11 de Febrero, La Bombilla y El Chivero. ¿Al centro no llega nada? Tampoco se tiene idea de cuánta droga llega a Tucumán y cuánta pasa, aunque se percibe que está creciendo el ingreso; de allí las palabras del gobernador y de Salvatore, que dice que "cada vez hay más". Además, el mismo jefe de la Digedrop ha dicho que hay más detenidos y más secuestro. Hoy el 40% de las presas de la cárcel de mujeres son detenidas por narcotráfico. ¿Cuánto falta para que la estructura carcelaria comience a colapsar por presos por droga, como está ocurriendo en Salta y Jujuy?

El elogio del gobernador no necesariamente implica que se están haciendo bien las cosas; desde otra óptica está mostrando el fracaso de una política enfocada específicamente en una visión policial que nunca se acerca a los verdaderos delincuentes, los grandes distribuidores de estupefacientes (no sabemos si están en Tucumán, en Salta, o más allá de las fronteras con Bolivia y Paraguay). Tampoco permite entender el fenómeno social de esos barrios empobrecidos donde hay más consumidores dispuestos a cambiar sábanas, ollas y todo objeto en sus casas por una dosis de "paco"; y más vendedores que -escrúpulos morales aparte- se juegan la vida en esa tarea. Así lo describió el resignado transa "Negro Waldo" al ser detenido la semana pasada en "El Chivero": "Cuando se gana, se gana, y cuando se pierde, se pierde".

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