18 Octubre 2011 Seguir en 
HOMENAJE
Hace 30 años manejaba un taxi en turno diurno y una vecina me pidió si al otro día, a las 5 de la mañana, podía llevarla a la estación Mitre, pues tenía que viajar a Buenos Aires. En esos años circulaba el tren El Tucumano. Dejé a la pasajera y decidí seguir "tachereando" por calle Corrientes hasta avenida Avellaneda. Me dirigí hacia la vieja terminal de ómnibus y casi llegando se me cruzó un colectivo rural; se bajó el chofer y me dijo que tenía una mujer herida y que lo ayudara para poder trasladarla. Así lo hice. Por suerte podía hablar y me sorprendió su juventud. Lo primero que le pregunté fue si la llevaba al hospital y me contestó con alguna dificultad que la llevara a su casa, que tenía sus dos hijitos durmiendo y que no quería tener problemas con la Policía. Luego me dijo que era copera en un club nocturno y que un parroquiano la sacó del lugar y encaró directamente hacia la ruta 9. Ya a una distancia bastante prolongada de la ciudad y al ver que seguía a fuerte velocidad, ella decidió arrojarse del auto. Cayó a la banquina y así golpeada y herida como estaba pudo arrastrarse hasta el pavimento de la ruta, donde la encontró el colectivero que la trajo. Yo la llevé hasta su pobre casita, frente a la vieja antena de la radio LV12. Arrimé el auto lo que más pude a su prefabricada, la ayudé a bajar y ahí terminó mi misión. Siempre la recuerdo, aunque no su rostro. El domingo a la mañana, yendo al cementerio a estar con mi mamá, me acordé de esta joven, también mamá y entonces decidí hacerle a ella mi homenaje, como a todas las mamás del mundo.
Osvaldo Arrieta
Diagonal 7 Nº 4219-Barrio Oeste I
San Miguel de Tucumán
DOS PERSONALIDADES
El domingo 9/10, nos dimos con la triste noticia de que habían fallecido dos personalidades de nuestro medio: Eduardo Rosenzvaig, un catedrático investigador de la pluma y el saber que nos legó invalorables trabajos de literatura regional, y entre estos, tres tomos de La Cepa "Arqueología de una cultura azucarera", un compendio de 1.687 páginas elaboradas por orden alfabético referidas a la industria madre tucumana, donde quedó reflejado hasta el más mínimo detalle, desde sus orígenes hasta llegar a la moderna tecnología de la caña de azúcar y sus derivados. A su vez, el extinto profesor y médico Miguel Conejos dedicó su vida a la investigación y a la enseñanza, a quien le debemos gran parte de las investigaciones sobre el mal de Chagas y la leishmaniasis, tarea que le llevó muchos años junto a otros investigadores, para recorrer y acampar en tiempos difíciles en llanos y serranías del área boscosa del Departamento Burruyacu y zonas limítrofes de Salta y de Santiago del Estero. En su voluminosa biblioteca podían apreciarse los trabajos de estudio del medio, lugares, clima, ciclos, evolución del mal, etcétera, y hasta fotos de tipos de viviendas que existían en esas alejadas zonas rurales de la época. Por todo ello, sugiero que el mejor homenaje que se les puede tributar a estas dos personalidades que nos dejaron, sería declarar de interés cultural e instructivo todo el material que ambos nos legaron.
Ysmael Díaz
Mario Bravo 247
Banda del Río Salí-Tucumán
EDUARDO ROSENZVAIG
Más bien se quedó para siempre, atrapado en sus libros, reflexiones, conceptos. Tenía el don de saber hacerse escuchar. No había lugar para el aburrimiento en sus clases. Sólo afloraba la admiración, el gusto estético, la concentración que despertaba. No disertaba; hablaba cadenciosamente. Con diálogo fluido, insertaba pensamientos profundos. Su vasto conocimiento abarcaba el ámbito filosófico, literario, histórico. Su amor por la poesía no tenía límites; convirtió su vida en poesía pura. Viajero infatigable, su visión abarcadora cruzaba continentes y regiones, de donde extraía el máximo rendimiento cultural. Siempre ansioso de más y más saber, aceptaba gustoso las opiniones diversas que incorporaba a su haber. En realidad, no se fue. Se quedó en el recuerdo de sus colegas, de sus discípulos, de sus amigos. Fue todo un honor haberlo conocido y "haberlo disfrutado" al querido profesor Eduardo Rosenzvaig.
María Beatriz Pazzi Graña
Monteagudo 480, 7º piso
San Miguel de Tucumán
ÁNGEL, EL BARRENDERO
Desde hace 20 años aproximadamente, en San Pablo, día por día, inclusive sábados por la tarde, Ángel, un humilde trabajador cumple en forma muy eficaz la tarea de barrendero o basurero. Nunca se le hicieron conocer de dónde provienen los fondos con los que a él se le paga; se le hizo creer que tiene un contrato y que le realizan los aportes previsionales, que tiene obra social. Cumple la jornada laboral íntegra de ocho horas o más, jamás un descanso compensatorio, ni el pago de horas extras; la vestimenta que usa para la actividad es comprada por su madre, una pensionada ya muy entrada en años. Hagamos justicia, debemos intentar, dada su patología, que se le inicien los trámites para una pensión no contributiva. Esto nos mostraría que somos solidarios y que defendemos nuestros derechos y los ajenos. Hagamos patria haciendo sentir muy feliz a un argentino como nosotros que, por desgracia, no pudo concurrir jamás a la escuela; de ahí que es iletrado. No permitamos que casos como el narrado sigan sucediendo, y que sus propios parientes sean beneficiados con el sudor de este humilde trabajador.
Ángel Vicente Galarza
Villa Rosario
San Pablo-Tucumán
VIOLENCIA EN LA ESCUELA (i)
He leído muchas notas al respecto de la violencia escolar y veo que el tema es muy preocupante. Es verdad que hay una permisividad alarmante, pero no seamos extremistas y salgamos a pedir carceleros, en vez de maestros. Personalmente viví la época de la violencia de muchas maestras, por ejemplo vi cuando una maestra de 4º grado, en la escuela Irigoyen, una mañana fría, a dos chicos de 9 años les hizo poner las manos sobre el escritorio y les dio con un puntero de madera sobre ellas. Hasta el día de hoy guardo la imagen de esos niños revolcándose en el piso y me da mucho odio y eso que no me lo hicieron a mí. Por eso creo que este tema debe tratarse muy delicadamente, arrimar soluciones muy medidas y ecuánimes teniendo en cuenta todas las posibilidades, la evolución de los chicos, la capacitación de los docentes, la situación económica y familiar de hoy, etcétera, y no sigamos siendo lo que es este país un eterno pasar de un extremo al otro sin soluciones intermedias y produciendo situaciones caóticas.
Carlos Fraile
carlosfraile481@hotmail.com
VIOLENCIA EN LA ESCUELA (ii)
Indudablemente el lector Juan Soria (carta del 17/10) no interpretó lo que puse sobre la retención escolar. En ningún momento dije que el docente debe disfrazarse de payaso para dar clase. Uno se entretiene asistiendo al teatro, leyendo un buen libro, mirando una película, pintando o contemplando un cuadro, en fin de mil formas y no sólo viendo a un payaso. Fui docente por 43 años y nunca fui un payaso. En lo que estoy de acuerdo es en que la escuela requiere responsabilidad y disciplina, pero no sólo en el comportamiento, sino en el estudio. Es verdad también que la escuela es para estudiar y quienes enseñan deben brindar las herramientas necesarias para que el alumno acceda positivamente al conocimiento. Un estudiante le da significado a lo que estudia cuando el docente busca estrategias adecuadas para la enseñanza. Ese es el alumno que estará "entretenido" e interactuando con el conocimiento y no comportándose inadecuadamente. No son más o menos días de clases; son las normas de convivencia que se asuman con responsabilidad y compromiso de ambos lados, lo que logrará que en la escuela exista el respeto y la "buena" disciplina.
María Beatriz Sánchez de Comas
betty_comas@yahoo.com.ar
VIOLENCIA ESCOLAR (iii)
En el Panorama Tucumano del 14/10, de Gustavo Martinelli, se afirma: "En las aulas se respira tensión. No sólo porque los chicos imponen sus propias reglas, sino porque la única intromisión de los padres es justamente la exigencia hacia el docente?" Si el periodista fuese docente en práctica inclusive -no lo sé- como directora aceptaría su opinión y corregiría sus dichos enmarcándolos en una escuela en particular, quizás; pero no cometería el grave error de parcializar la mirada por situaciones puntuales y/o testimonios de víctimas de agresión en las escuelas. Uno de los peligros en la actual realidad de las escuelas secundarias en Tucumán, es el de generalizar problemas, situaciones y demonizar en el discurso a personas que, al final de cuentas, lo único que hacen es intentar encontrar respuesta a una crisis social que nos supera en ocasiones. Cuando "los chicos imponen sus propias reglas" es porque en ocasiones en el aula no encuentran alguien más que lo haga. El plantel de profesores está caracterizado por la diversidad: algunos muy buenos que marcan desde el primer día su posición-intelectual y profesional; otros que se hallan desorientados; otros que reconocen e interpretan el sentido de los conceptos inclusión y trabajar con la diversidad y que son excelentes docentes. Tampoco afirmaría en forma taxativa que la única intromisión de los padres es la exigencia hacia el docente. Hay comunidades en las que estos, cuando se les concede su espacio con respeto, tolerancia y un nivel de comunicación adecuado, responden y son un apoyo para docentes y sus hijos. La democracia nos ofrece oportunidades múltiples, pero también desafíos múltiples, a los que hay que responder con conocimiento y participación efectiva en los cambios que esperamos se produzcan en las aulas. Estamos en una transición y atravesamos una crisis profunda en educación, pero la queja por la queja misma y la victimización continua no nos darán la respuesta y las soluciones que aspiramos.
Hilda Cristina Ponce
kityponse@gmail.com
N. de la R.: El amplio informe sobre la violencia en las escuelas publicado por LA GACETA destaca, justamente, que lo que se vive en las aulas no es "una sensación", sino una realidad generalizada. Lo dicen los gremios, que fueron los que hicieron las denuncias en la Justicia. Sin duda que hay docentes con vocación que dejan la vida en las aulas. Pero una férrea vocación no alcanza para desterrar un flagelo que, por su virulencia, está afectando todos los estratos sociales.
Hace 30 años manejaba un taxi en turno diurno y una vecina me pidió si al otro día, a las 5 de la mañana, podía llevarla a la estación Mitre, pues tenía que viajar a Buenos Aires. En esos años circulaba el tren El Tucumano. Dejé a la pasajera y decidí seguir "tachereando" por calle Corrientes hasta avenida Avellaneda. Me dirigí hacia la vieja terminal de ómnibus y casi llegando se me cruzó un colectivo rural; se bajó el chofer y me dijo que tenía una mujer herida y que lo ayudara para poder trasladarla. Así lo hice. Por suerte podía hablar y me sorprendió su juventud. Lo primero que le pregunté fue si la llevaba al hospital y me contestó con alguna dificultad que la llevara a su casa, que tenía sus dos hijitos durmiendo y que no quería tener problemas con la Policía. Luego me dijo que era copera en un club nocturno y que un parroquiano la sacó del lugar y encaró directamente hacia la ruta 9. Ya a una distancia bastante prolongada de la ciudad y al ver que seguía a fuerte velocidad, ella decidió arrojarse del auto. Cayó a la banquina y así golpeada y herida como estaba pudo arrastrarse hasta el pavimento de la ruta, donde la encontró el colectivero que la trajo. Yo la llevé hasta su pobre casita, frente a la vieja antena de la radio LV12. Arrimé el auto lo que más pude a su prefabricada, la ayudé a bajar y ahí terminó mi misión. Siempre la recuerdo, aunque no su rostro. El domingo a la mañana, yendo al cementerio a estar con mi mamá, me acordé de esta joven, también mamá y entonces decidí hacerle a ella mi homenaje, como a todas las mamás del mundo.
Osvaldo Arrieta
Diagonal 7 Nº 4219-Barrio Oeste I
San Miguel de Tucumán
DOS PERSONALIDADES
El domingo 9/10, nos dimos con la triste noticia de que habían fallecido dos personalidades de nuestro medio: Eduardo Rosenzvaig, un catedrático investigador de la pluma y el saber que nos legó invalorables trabajos de literatura regional, y entre estos, tres tomos de La Cepa "Arqueología de una cultura azucarera", un compendio de 1.687 páginas elaboradas por orden alfabético referidas a la industria madre tucumana, donde quedó reflejado hasta el más mínimo detalle, desde sus orígenes hasta llegar a la moderna tecnología de la caña de azúcar y sus derivados. A su vez, el extinto profesor y médico Miguel Conejos dedicó su vida a la investigación y a la enseñanza, a quien le debemos gran parte de las investigaciones sobre el mal de Chagas y la leishmaniasis, tarea que le llevó muchos años junto a otros investigadores, para recorrer y acampar en tiempos difíciles en llanos y serranías del área boscosa del Departamento Burruyacu y zonas limítrofes de Salta y de Santiago del Estero. En su voluminosa biblioteca podían apreciarse los trabajos de estudio del medio, lugares, clima, ciclos, evolución del mal, etcétera, y hasta fotos de tipos de viviendas que existían en esas alejadas zonas rurales de la época. Por todo ello, sugiero que el mejor homenaje que se les puede tributar a estas dos personalidades que nos dejaron, sería declarar de interés cultural e instructivo todo el material que ambos nos legaron.
Ysmael Díaz
Mario Bravo 247
Banda del Río Salí-Tucumán
EDUARDO ROSENZVAIG
Más bien se quedó para siempre, atrapado en sus libros, reflexiones, conceptos. Tenía el don de saber hacerse escuchar. No había lugar para el aburrimiento en sus clases. Sólo afloraba la admiración, el gusto estético, la concentración que despertaba. No disertaba; hablaba cadenciosamente. Con diálogo fluido, insertaba pensamientos profundos. Su vasto conocimiento abarcaba el ámbito filosófico, literario, histórico. Su amor por la poesía no tenía límites; convirtió su vida en poesía pura. Viajero infatigable, su visión abarcadora cruzaba continentes y regiones, de donde extraía el máximo rendimiento cultural. Siempre ansioso de más y más saber, aceptaba gustoso las opiniones diversas que incorporaba a su haber. En realidad, no se fue. Se quedó en el recuerdo de sus colegas, de sus discípulos, de sus amigos. Fue todo un honor haberlo conocido y "haberlo disfrutado" al querido profesor Eduardo Rosenzvaig.
María Beatriz Pazzi Graña
Monteagudo 480, 7º piso
San Miguel de Tucumán
ÁNGEL, EL BARRENDERO
Desde hace 20 años aproximadamente, en San Pablo, día por día, inclusive sábados por la tarde, Ángel, un humilde trabajador cumple en forma muy eficaz la tarea de barrendero o basurero. Nunca se le hicieron conocer de dónde provienen los fondos con los que a él se le paga; se le hizo creer que tiene un contrato y que le realizan los aportes previsionales, que tiene obra social. Cumple la jornada laboral íntegra de ocho horas o más, jamás un descanso compensatorio, ni el pago de horas extras; la vestimenta que usa para la actividad es comprada por su madre, una pensionada ya muy entrada en años. Hagamos justicia, debemos intentar, dada su patología, que se le inicien los trámites para una pensión no contributiva. Esto nos mostraría que somos solidarios y que defendemos nuestros derechos y los ajenos. Hagamos patria haciendo sentir muy feliz a un argentino como nosotros que, por desgracia, no pudo concurrir jamás a la escuela; de ahí que es iletrado. No permitamos que casos como el narrado sigan sucediendo, y que sus propios parientes sean beneficiados con el sudor de este humilde trabajador.
Ángel Vicente Galarza
Villa Rosario
San Pablo-Tucumán
VIOLENCIA EN LA ESCUELA (i)
He leído muchas notas al respecto de la violencia escolar y veo que el tema es muy preocupante. Es verdad que hay una permisividad alarmante, pero no seamos extremistas y salgamos a pedir carceleros, en vez de maestros. Personalmente viví la época de la violencia de muchas maestras, por ejemplo vi cuando una maestra de 4º grado, en la escuela Irigoyen, una mañana fría, a dos chicos de 9 años les hizo poner las manos sobre el escritorio y les dio con un puntero de madera sobre ellas. Hasta el día de hoy guardo la imagen de esos niños revolcándose en el piso y me da mucho odio y eso que no me lo hicieron a mí. Por eso creo que este tema debe tratarse muy delicadamente, arrimar soluciones muy medidas y ecuánimes teniendo en cuenta todas las posibilidades, la evolución de los chicos, la capacitación de los docentes, la situación económica y familiar de hoy, etcétera, y no sigamos siendo lo que es este país un eterno pasar de un extremo al otro sin soluciones intermedias y produciendo situaciones caóticas.
Carlos Fraile
carlosfraile481@hotmail.com
VIOLENCIA EN LA ESCUELA (ii)
Indudablemente el lector Juan Soria (carta del 17/10) no interpretó lo que puse sobre la retención escolar. En ningún momento dije que el docente debe disfrazarse de payaso para dar clase. Uno se entretiene asistiendo al teatro, leyendo un buen libro, mirando una película, pintando o contemplando un cuadro, en fin de mil formas y no sólo viendo a un payaso. Fui docente por 43 años y nunca fui un payaso. En lo que estoy de acuerdo es en que la escuela requiere responsabilidad y disciplina, pero no sólo en el comportamiento, sino en el estudio. Es verdad también que la escuela es para estudiar y quienes enseñan deben brindar las herramientas necesarias para que el alumno acceda positivamente al conocimiento. Un estudiante le da significado a lo que estudia cuando el docente busca estrategias adecuadas para la enseñanza. Ese es el alumno que estará "entretenido" e interactuando con el conocimiento y no comportándose inadecuadamente. No son más o menos días de clases; son las normas de convivencia que se asuman con responsabilidad y compromiso de ambos lados, lo que logrará que en la escuela exista el respeto y la "buena" disciplina.
María Beatriz Sánchez de Comas
betty_comas@yahoo.com.ar
VIOLENCIA ESCOLAR (iii)
En el Panorama Tucumano del 14/10, de Gustavo Martinelli, se afirma: "En las aulas se respira tensión. No sólo porque los chicos imponen sus propias reglas, sino porque la única intromisión de los padres es justamente la exigencia hacia el docente?" Si el periodista fuese docente en práctica inclusive -no lo sé- como directora aceptaría su opinión y corregiría sus dichos enmarcándolos en una escuela en particular, quizás; pero no cometería el grave error de parcializar la mirada por situaciones puntuales y/o testimonios de víctimas de agresión en las escuelas. Uno de los peligros en la actual realidad de las escuelas secundarias en Tucumán, es el de generalizar problemas, situaciones y demonizar en el discurso a personas que, al final de cuentas, lo único que hacen es intentar encontrar respuesta a una crisis social que nos supera en ocasiones. Cuando "los chicos imponen sus propias reglas" es porque en ocasiones en el aula no encuentran alguien más que lo haga. El plantel de profesores está caracterizado por la diversidad: algunos muy buenos que marcan desde el primer día su posición-intelectual y profesional; otros que se hallan desorientados; otros que reconocen e interpretan el sentido de los conceptos inclusión y trabajar con la diversidad y que son excelentes docentes. Tampoco afirmaría en forma taxativa que la única intromisión de los padres es la exigencia hacia el docente. Hay comunidades en las que estos, cuando se les concede su espacio con respeto, tolerancia y un nivel de comunicación adecuado, responden y son un apoyo para docentes y sus hijos. La democracia nos ofrece oportunidades múltiples, pero también desafíos múltiples, a los que hay que responder con conocimiento y participación efectiva en los cambios que esperamos se produzcan en las aulas. Estamos en una transición y atravesamos una crisis profunda en educación, pero la queja por la queja misma y la victimización continua no nos darán la respuesta y las soluciones que aspiramos.
Hilda Cristina Ponce
kityponse@gmail.com
N. de la R.: El amplio informe sobre la violencia en las escuelas publicado por LA GACETA destaca, justamente, que lo que se vive en las aulas no es "una sensación", sino una realidad generalizada. Lo dicen los gremios, que fueron los que hicieron las denuncias en la Justicia. Sin duda que hay docentes con vocación que dejan la vida en las aulas. Pero una férrea vocación no alcanza para desterrar un flagelo que, por su virulencia, está afectando todos los estratos sociales.







