17 Octubre 2011 Seguir en 
El hallazgo de partículas que viajan más rápido que la luz parece estar desvaneciéndose, o al menos a tener la certeza necesaria para destronar a Albert Einstein y su Teoría de la Relatividad.
La CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear, por sus siglas en francés), difundió hace una semanas el increíble descubrimiento de su programa Opera. Físicos de la organización enviaron haces de neutrinos desde un acelerador de partículas, en la frontera franco-suiza, al detector Gran Sasso, en los Apeninos, a 730 kilómetros de distancia.
Los hicieron moverse bajo 1.400 metros de roca sólida para evitar distorsiones de rayos cósmicos y señales terrestres, los neutrinos viajaron más rápido que la luz; llegaron exactamente unos 60 nanosegundos antes. Las conclusiones, positivas y confirmadas por estos científicos, dan por tierra con la teoría de Einstein.
Sin embargo, muchos investigadores están convencidos de que debe de haber un error, de que algo se les pudo pasar por alto a los científicos del CERN. Desde que el experimento se difundió, aparecieron más de 80 artículos en la publicación científica arXiv tratando de desacreditar o explicar el efecto.
El último de estos artículos, firmado por Ronald van Elburg, de la Universidad de Groningen (Holanda), cree tener la clave del error y presenta un argumento interesante, según refleja abc.es. Desde su punto de vista, la relatividad especial y el movimiento de los relojes abordo de los satélites GPS que midieron el proceso tienen la clave.
La revista científica Technology Review, explica que el físico tuvo en cuenta la distancia y el tiempo usados en el experimento. La posición de la producción de neutrinos en el CERN es bastante fácil de medir con GPS. El Laboratorio de Gran Sasso, la "meta" de los neutrinos, resulta algo más difícil de ubicar, debido a que está enterrado a un kilómetro bajo una montaña. Sin embargo, el equipo de Opera estableció que la distancia entre los dos puntos es de 730 km con un margen de error de 20 centímetros como máximo.
El problema, sostiene Van Elburg, es que medir el tiempo de vuelo de los neutrinos. El CERN señaló que puede evaluar con precisión el momento en que se crean los neutrinos y el instante en el que se detectan usando relojes en ambos extremos.
Lo difícil, dice el crítico, es mantener los relojes de ambos extremos exactamente sincronizados. Para ello, el equipo utilizó satélites GPS, cada uno emitiendo una señal temporal de alta precisión desde una órbita a unos 20.000 kilómetros de altura. Esto introduce una serie de complicaciones adicionales que el equipo tuvo que tener en cuenta, tales como el tiempo de viaje de las señales GPS hasta el suelo.
Pero es ese el punto en el que Van Elburg calcula que hay un efecto que el equipo de Opera pudo haber pasado por alto: el movimiento relativista de los relojes GPS. En este caso, hay dos marcos de referencia: el experimento en tierra y los relojes en órbita. Estas sondas orbitan de oeste a este en un plano inclinado de 55 grados respecto al ecuador, un ángulo alineado con la ruta de los neutrinos.
Desde el punto de vista del reloj en un satélite GPS, las posiciones de la fuente y el detector de neutrinos están cambiando. "Desde la perspectiva del reloj, el detector se mueve hacia la fuente y, por lo tanto, la distancia recorrida por las partículas observada desde el reloj es más corta", explica Van Elburg. LA GACETA ©
La CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear, por sus siglas en francés), difundió hace una semanas el increíble descubrimiento de su programa Opera. Físicos de la organización enviaron haces de neutrinos desde un acelerador de partículas, en la frontera franco-suiza, al detector Gran Sasso, en los Apeninos, a 730 kilómetros de distancia.
Los hicieron moverse bajo 1.400 metros de roca sólida para evitar distorsiones de rayos cósmicos y señales terrestres, los neutrinos viajaron más rápido que la luz; llegaron exactamente unos 60 nanosegundos antes. Las conclusiones, positivas y confirmadas por estos científicos, dan por tierra con la teoría de Einstein.
Sin embargo, muchos investigadores están convencidos de que debe de haber un error, de que algo se les pudo pasar por alto a los científicos del CERN. Desde que el experimento se difundió, aparecieron más de 80 artículos en la publicación científica arXiv tratando de desacreditar o explicar el efecto.
El último de estos artículos, firmado por Ronald van Elburg, de la Universidad de Groningen (Holanda), cree tener la clave del error y presenta un argumento interesante, según refleja abc.es. Desde su punto de vista, la relatividad especial y el movimiento de los relojes abordo de los satélites GPS que midieron el proceso tienen la clave.
La revista científica Technology Review, explica que el físico tuvo en cuenta la distancia y el tiempo usados en el experimento. La posición de la producción de neutrinos en el CERN es bastante fácil de medir con GPS. El Laboratorio de Gran Sasso, la "meta" de los neutrinos, resulta algo más difícil de ubicar, debido a que está enterrado a un kilómetro bajo una montaña. Sin embargo, el equipo de Opera estableció que la distancia entre los dos puntos es de 730 km con un margen de error de 20 centímetros como máximo.
El problema, sostiene Van Elburg, es que medir el tiempo de vuelo de los neutrinos. El CERN señaló que puede evaluar con precisión el momento en que se crean los neutrinos y el instante en el que se detectan usando relojes en ambos extremos.
Lo difícil, dice el crítico, es mantener los relojes de ambos extremos exactamente sincronizados. Para ello, el equipo utilizó satélites GPS, cada uno emitiendo una señal temporal de alta precisión desde una órbita a unos 20.000 kilómetros de altura. Esto introduce una serie de complicaciones adicionales que el equipo tuvo que tener en cuenta, tales como el tiempo de viaje de las señales GPS hasta el suelo.
Pero es ese el punto en el que Van Elburg calcula que hay un efecto que el equipo de Opera pudo haber pasado por alto: el movimiento relativista de los relojes GPS. En este caso, hay dos marcos de referencia: el experimento en tierra y los relojes en órbita. Estas sondas orbitan de oeste a este en un plano inclinado de 55 grados respecto al ecuador, un ángulo alineado con la ruta de los neutrinos.
Desde el punto de vista del reloj en un satélite GPS, las posiciones de la fuente y el detector de neutrinos están cambiando. "Desde la perspectiva del reloj, el detector se mueve hacia la fuente y, por lo tanto, la distancia recorrida por las partículas observada desde el reloj es más corta", explica Van Elburg. LA GACETA ©







