Denunció a un policía por abuso y la secuestraron

Una menor acusó a un cabo y la intimidaron.

16 Octubre 2011
La adolescente estaba sentada en la puerta de su casa, en un barrio del sur de la ciudad. Tranquila, observaba los movimientos del vecindario, como tantas otras veces lo había hecho. De repente, un hombre bajó de su moto, fue hacia donde estaba ella, y comenzó a tocarla y a intentar besarla. El hecho ocurrió el viernes 7 a las 22. La adolescente, de 13 años, gritó cuando el hombre comenzó a tocarla. Tres jóvenes que caminaban por la vereda de enfrente escucharon el pedido de auxilio de la menor, tomaron al abusador y lo tiraron al suelo. En ese momento, pasó por allí personal de la seccional 2ª que patrullaba la zona.

Pero los padecimientos de la chica no terminaron ahí: el susto fue mayor cuando ella y su madre se enteraron de que el hombre que la había acosado era un cabo de la Policía. El acusado quedó detenido en la división Bomberos de la Policía luego de que fuera presentado ante la fiscala Adriana Giannoni. Según confirmó una fuente policial, se trata de un cabo 1º, de 44 años, que cumplía tareas en la sección Consignas y Custodias.

Privada de libertad
Cuando aún no podía sobreponerse de la tensa situación que había pasado, la adolescente vivió momentos aún más difíciles, cuando cuatro hombres la interceptaron el jueves a las 14 al bajar del colectivo, y la intimidaron para retirar una denuncia, según manifestó la madre de la menor a la Policía.

El hecho ocurrió cuando la víctima, que se dirigía a su escuela, bajó de una unidad de la línea 18 en avenida Alem y Alsina. Cuando caminaba hacia el establecimiento escolar, observó a dos hombres parados a la par de un auto azul. De repente, una de estas personas la tomó por la fuerza y la introdujo al rodado.

Ya en el vehículo, la menor llegó a ver que en los asientos delanteros iban dos personas, y ella quedó en medio de los hombres que habían estado parados en la vereda. Con un pañuelo rojo, según relató la víctima, le cubrieron los ojos y la boca y le ataron las manos con una soga. "¿Que la vas a dormir?", escuchó la adolescente que preguntaba uno de los captores. "No, cuando lleguemos y bajemos la hacemos dormir", respondió otro de los hombres.

Mensaje a la madre
La chica comenzó a entender los motivos del secuestro, cuando uno de ellos le habló directamente: "Decile a tu mamá que levante la denuncia, sino te vamos a matar. O dame el número para que nosotros la hablemos y recién te vamos a largar", contó la menor que fueron las palabras que le dirigió uno de los secuestradores.

Luego de unos minutos, la muchacha escuchó que pararon el motor del auto, y los hombres descendieron, dejándola sola. De a poco, logró zafar de las cuerdas que le amarraban las manos, se bajó del auto y comenzó a correr con rumbo desconocido.

No sabía dónde estaba, hasta que se topó con la plazoleta Dorrego. Desde allí se ubicó para poder caminar hasta su casa, adonde llegó a las 15.30.

La investigación de este segundo hecho se encuentra a cargo de la Dirección General de Investigaciones. "Mi hija está con miedo todavía. No sale a ningún lado. Ojalá que puedan atrapar a estos hombres y se haga Justicia. Queremos volver a salir tranquilos a la calle", manifestó la madre de la adolescente.

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