"Los vecinos son nuestras cámaras en los barrios"
Un padre siguió a su hijo adicto, descubrió dónde compraba la droga y denunció al dealer, que ayer fue arrestado luego de un allanamiento. Según la Policía, cada vez son más los vecinos que se animan a denunciar a los "transas". Secuestraron marihuana y cocaína
15 Octubre 2011 Seguir en 
Sabían que su hijo se consumía en la droga. A pesar de los intentos que hizo para hablar con él, el adolescente seguía reacio a contar lo que le pasaba. Sin tener muy en claro qué hacer para ayudarlo, la opción que eligió fue seguirlo, y de esa manera desenmascarar a la persona que le proveía droga al muchacho. Ayer a la mañana, la Policía detuvo a "El Negro Waldo" luego de allanar su domicilio en Villa Urquiza y encontrar marihuana y cocaína lista para la venta, luego de que el padre de un joven adicto lo denunciara.
Alrededor de las 5, personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop) llegó hasta la vivienda ubicada en el pasaje Figueroa Alcorta al 1.500. La investigación había comenzado a mediados de año. Un padre había seguido a su hijo hasta una vivienda donde le vendían droga, y denunció al presunto dealer.
Los policías observaron durante meses la casa, y concluyeron que, sobre todo de madrugada, era incesante el movimiento de jóvenes, la mayoría perteneciente a la barrabrava de un conocido club de fútbol.
Una vez que tuvieron claro qué sucedía en la vivienda, solicitaron el allanamiento al juez Federal Mario Racedo. En el lugar, encontraron 30 envoltorios que contenían marihuana escondidos en la puerta de la cocina, 11 cigarrillos de marihuana en un dormitorio, y más de $ 5.200 en billetes de baja denominación. Dentro de una zapatilla había cinco tizas de cocaína. Además, en la cocina estaban los materiales que habrían utilizado para fraccionar la droga.
"Cuando se gana, se gana, y cuando se pierde, se pierde", atinó a decir "El Negro Waldo", de 36 años, durante el allanamiento. Su mujer, por su parte, exclamó: "Algún día tenía que pasar". Los vecinos mostraron su beneplácito con el allanamiento. "Pensamos que nunca iban a venir", dijeron algunos de ellos. Incluso, una mujer llamó al mediodía a la base de la Digedrop para agradecer que hayan detenido al "transa" del barrio.
"Los vecinos se transformaron en nuestras mejores cámaras de vigilancia en los barrios", dijo el comisario Fabián Salvatore, jefe de la Digedrop. En los últimos tiempos, según explicó Salvatore, la gente se anima a denunciar a los dealers de los barrios, lo que permitió que se incrementen los allanamientos.
Alrededor de las 5, personal de la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop) llegó hasta la vivienda ubicada en el pasaje Figueroa Alcorta al 1.500. La investigación había comenzado a mediados de año. Un padre había seguido a su hijo hasta una vivienda donde le vendían droga, y denunció al presunto dealer.
Los policías observaron durante meses la casa, y concluyeron que, sobre todo de madrugada, era incesante el movimiento de jóvenes, la mayoría perteneciente a la barrabrava de un conocido club de fútbol.
Una vez que tuvieron claro qué sucedía en la vivienda, solicitaron el allanamiento al juez Federal Mario Racedo. En el lugar, encontraron 30 envoltorios que contenían marihuana escondidos en la puerta de la cocina, 11 cigarrillos de marihuana en un dormitorio, y más de $ 5.200 en billetes de baja denominación. Dentro de una zapatilla había cinco tizas de cocaína. Además, en la cocina estaban los materiales que habrían utilizado para fraccionar la droga.
"Cuando se gana, se gana, y cuando se pierde, se pierde", atinó a decir "El Negro Waldo", de 36 años, durante el allanamiento. Su mujer, por su parte, exclamó: "Algún día tenía que pasar". Los vecinos mostraron su beneplácito con el allanamiento. "Pensamos que nunca iban a venir", dijeron algunos de ellos. Incluso, una mujer llamó al mediodía a la base de la Digedrop para agradecer que hayan detenido al "transa" del barrio.
"Los vecinos se transformaron en nuestras mejores cámaras de vigilancia en los barrios", dijo el comisario Fabián Salvatore, jefe de la Digedrop. En los últimos tiempos, según explicó Salvatore, la gente se anima a denunciar a los dealers de los barrios, lo que permitió que se incrementen los allanamientos.







