Los hijos de Jackson lo vieron morir

30 Septiembre 2011
El cuadro era devastador. Un moribundo Michael Jackson yacía al lado de su cama, con la boca y los ojos abiertos, y a su alrededor sus hijos lloraban sin poder dejar de observarlo. La escena fue descripta por el jefe del equipo de seguridad del cantante, Faheem Muhammad (foto) en otro de los capítulos del juicio en el que el cardiólogo Conrad Murray está acusado de homicidio negligente.

El guardaespaldas declaró que fue uno de los primeros que llegó al cuarto del artista el día en que falleció. Recordó que halló a Prince Michael, de entonces 12 años, en estado de shock y sollozando en la puerta, y a su hermana Paris, de 11, gimiendo desconsoladamente y hecha un ovillo en el suelo.

Mientras el doctor realizaba la rehabilitación, Muhammad llevó a los niños a un lugar seguro, donde no pudieran ver lo que estaba pasando. El director de logística del Rey del Pop, Alberto Álvarez, también estaba en la habitación y fue quien llamó a los servicios de emergencias. "¿Alguien sabe hacer la reanimación cardiopulmonar?", preguntó Murray, en palabras del testigo, que no precisó si el médico necesitaba que lo reemplazaran o si desconocía cómo se realizaba.

Por su parte, el asistente personal de Jackson, Michael Amir Williams, expresó que al llegar los paramédicos Murray se veía aterrado, y que él se ocupó de meter a los chicos en un auto para seguir a las ambulancias. "Había cámaras por todas partes, así que intenté taparlos con mi chaqueta", señaló, y agregó que, en el hospital, el cardiólogo le comentó que había una crema en la habitación de Michael de la que nadie debía enterarse. Por eso, prosiguió, ordenó a su equipo que cerrara la mansión para que Murray no volviera a entrar y retirara la evidencia. Luego, la Policía encontró dos tipos de crema, comúnmente usadas para el vitiligo, la enfermedad que según Jackson lo convirtió en blanco.

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