28 Septiembre 2011 Seguir en 
Por Jorge Todesca
Economista de la consultora Finsoport
La afirmación de que la economía argentina está "blindada" pasará a la historia como tantas otras célebres y fallidas expresiones de diversos gobiernos en momentos de crisis.
Indudablemente, el fuerte desequilibrio que invade a los mercados ha alcanzado a los emergentes. En todo el mundo los inversores corren hacia posiciones líquidas y "seguras".
En Argentina, la fuerte salida de capitales, que ya se experimentaba desde comienzos del año y que alcanzará no menos de U$S 22.000 millones hasta diciembre, ha puesto tensión en el mercado de cambios. Sin embargo, el Banco Central dispone de la cuantiosa aunque menguante artillería de las reservas y el saldo comercial se mantiene positivo. Esto significa que, en el corto plazo, la autoridad monetaria tiene el control de la situación, aunque sea al costo de vender dólares a futuro a un precio al que no podrá recomprar.
A nuestro juicio, el mejor parámetro para evaluar cuáles son los límites que manejará el Banco Central son las previsiones planteadas en el proyecto de Presupuesto 2012. No es un acto de ingenuidad. Simplemente pensamos que a pocos días de comenzar la discusión del Presupuesto y a un mes de las elecciones generales, no sería políticamente acertado enfrentar una discusión en el Congreso con una de las variables centrales como el dólar apartada de la propia presentación realizada hace pocos días.
En el Presupuesto 2012 se plantea un tipo de cambio promedio anual de $ 4,13 por dólar para este año y $ 4,40 para el año próximo. Las previsiones para 2012, desde luego, no deben ser tomadas seriamente en consideración a la luz de los acontecimientos actuales. En el caso de 2011, para alcanzar un promedio anual de $ 4,13 el Banco Central no debiera dejar que el dólar superara el entorno de los $ 4,23 de aquí a fin de año.
Economista de la consultora Finsoport
La afirmación de que la economía argentina está "blindada" pasará a la historia como tantas otras célebres y fallidas expresiones de diversos gobiernos en momentos de crisis.
Indudablemente, el fuerte desequilibrio que invade a los mercados ha alcanzado a los emergentes. En todo el mundo los inversores corren hacia posiciones líquidas y "seguras".
En Argentina, la fuerte salida de capitales, que ya se experimentaba desde comienzos del año y que alcanzará no menos de U$S 22.000 millones hasta diciembre, ha puesto tensión en el mercado de cambios. Sin embargo, el Banco Central dispone de la cuantiosa aunque menguante artillería de las reservas y el saldo comercial se mantiene positivo. Esto significa que, en el corto plazo, la autoridad monetaria tiene el control de la situación, aunque sea al costo de vender dólares a futuro a un precio al que no podrá recomprar.
A nuestro juicio, el mejor parámetro para evaluar cuáles son los límites que manejará el Banco Central son las previsiones planteadas en el proyecto de Presupuesto 2012. No es un acto de ingenuidad. Simplemente pensamos que a pocos días de comenzar la discusión del Presupuesto y a un mes de las elecciones generales, no sería políticamente acertado enfrentar una discusión en el Congreso con una de las variables centrales como el dólar apartada de la propia presentación realizada hace pocos días.
En el Presupuesto 2012 se plantea un tipo de cambio promedio anual de $ 4,13 por dólar para este año y $ 4,40 para el año próximo. Las previsiones para 2012, desde luego, no deben ser tomadas seriamente en consideración a la luz de los acontecimientos actuales. En el caso de 2011, para alcanzar un promedio anual de $ 4,13 el Banco Central no debiera dejar que el dólar superara el entorno de los $ 4,23 de aquí a fin de año.
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