Lo que queda del día

Los titubeos opositores son la certeza del mirandismo.

14 Julio 2003
Por Alvaro José Aurane

Fuerza Republicana trastabilló y quedó en tercer lugar. Pero Antonio Bussi no se cayó. Esteban Jerez hizo una buena elección y es hoy -como cuando era fiscal anticorrupción- la principal figura de la oposición. Pero su performance electoral no fue el fenómeno comicial que la oposición añoraba. Osvaldo Cirnigliaro no pudo perforar la estructura del oficialismo justicialista. Pudo más el aparato, dirán en el PJ. Ganó el fraude, dice "Renzo".
Estos hechos comienzan a prefigurar una cuarta certeza. La de que, en definitiva, la única fuerza política que tiene en claro qué va a hacer en esta provincia es el mirandismo. Cada cual juzgará si esto es para bien o es para mal.
Las especulaciones acerca de que el presidente Néstor Kirchner puede meter su nariz para impedir la candidatura a senador del gobernador Julio Miranda suenan, antes que a una posibilidad cierta, a la ilusión de quienes saben que, por dentro del peronismo tucumano, no podrán defenestrar al cuestionado gobernante. De hecho, son insistentes los rumores de que la diputada Stella Maris Córdoba, kirchnerista de la primera hora -si los hay-, tiene serias posibilidades de acompañar al mandatario provincial en su aventura por volver a la Cámara Alta. "Ella nunca dejó de ser mirandista", reniegan algunos decepcionados dirigentes de la línea interna Frente para la Victoria. Como antecedente, además, "Lupín" le pidió al perdidoso Carlos Manfredotti que no volviera a postularse para la gobernación de Tierra del Fuego. Y mucho caso no le hicieron.
Es aquí donde parece empantanarse la difundida posibilidad de que el influyente diputado José Ricardo Falú pueda encabezar una lista de senadores. En todo caso, la del peronismo tucumano. Si bien Falú (que nunca admitió esta chance) ganó notoriedad con el enjuiciamiento político a la Corte nacional, en el PJ vernáculo se mantiene intacta la resistencia en su contra de importantes sectores. Su renuncia al Ministerio de Gobierno en 2001, cuestionando los gastos de bloque, le dio reconocimiento social, pero le granjeó el odio sincero de la mayoría de los parlamentarios que, aunque desprestigiados, probaron el 29 de junio ser líderes territoriales de consideración.

Ser o no ser
La gran incógnita postelectoral es el futuro de Unión por Tucumán. La UCR pone condiciones; Recrear quiere espacios y el ARI (o más precisamente el diputado José Vitar), está casi fuera.
La mayoría de los socios le factura a Jerez que los tiene abandonados y que se muestra demasiado con Cirnigliaro y con el republicano Roberto Lix Klett para plantear la impugnación de los comicios. En el entorno jerecista contestan que al ex fiscal, antes que aliados, lo buscan sólo precandidatos a diputados nacionales. Para mejor, si bien puede descartarse que el ex fiscal peleará por una banca nacional, aún no dijo si será de la Cámara Alta o de la Baja. Por ahora, el ex candidato a gobernador, que volvió a sacar matrícula de abogado, no muestra esa carta, quiere reagrupar filas, y baraja la posibilidad de conducir alguno de los varios partidos que le ofrecieron el sueño de la estructura propia.
FR, que nunca baja de los 100.000 sufragios por elección, puede capitalizar esta disgregación frentista, pero hay factores internos y externos que la tienen desacomodada. El diputado Ricardo Bussi, probable candidato a senador, sumó su tercera derrota consecutiva, al tiempo que su partido paga, entre otros costos, los cuestionamientos de la sociedad a sus legisladores. Las expulsiones, tardías, no bastaron para menguar el impacto.
Paralelamente, el curso que pueden tomar los pedidos españoles de extradición de ex jerarcas militares, entre los que se cuenta el intendente electo, puede alcanzar efectos políticos devastadores.
La supervivencia mirandista sigue comiendo de los debilitadores yerros opositores. La Ley de Lemas, como caso testigo, no es invento peronista.

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