"Más de lo mismo" es un laberinto. Lo confiesa Asterión cuando habla de su morada. "Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar". Claro que él es, en el cuento de Jorge Luis Borges, el minotauro de Creta.
Las estadísticas del Indec sobre la inflación persiguen idéntico diseño: dan, siempre, entre el 0,7% y el 0,8%: esta última se "registró" para agosto. ¿Cuál es el laberinto que construye esta reiteración absurda de cifras ficticias? Uno en el que todos admiten que la pobreza es cuestión de dinero. Porque el kirchnerismo valúa la canasta básica en $ 1.347,33, para una familia tipo. Y ese monto traza la "línea de pobreza". Entonces, la oposición contesta que la inflación, en realidad, es del 1,87% para el octavo mes, según las consultoras privadas, y que el costo de la canasta básica es de unos $ 2.400. Y todos siguen dando vueltas y vueltas por el mismo maniqueo escenario.
¿Y si se mensurara la pobreza con los parámetros de las Necesidades Básicas Insatisfechas: acceso a la vivienda, al trabajo, a la educación y a la salud? ¿Y si se usaran las pautas del economista chileno Manfred Max-Neef, para quien las necesidades básicas son internas e invariables en el tiempo y las culturas: la protección, la subsistencia, el afecto, el ocio, la creatividad, la identidad, la libertad y el entendimiento mutuo?
En el laberinto argentino del debate sobre la inflación y la pobreza, donde cualquier cifra es otra cifra, no puede responderse el más básico interrogante: si una familia con ingresos por $ 1.348 al mes no es pobre, ¿qué es? ¿rica? ¿de clase media? ¿burguesa? ¿oligarca? Por ahora, pasa a ser "no pobre". Hasta el estatus de pobre ha perdido...
Las estadísticas del Indec sobre la inflación persiguen idéntico diseño: dan, siempre, entre el 0,7% y el 0,8%: esta última se "registró" para agosto. ¿Cuál es el laberinto que construye esta reiteración absurda de cifras ficticias? Uno en el que todos admiten que la pobreza es cuestión de dinero. Porque el kirchnerismo valúa la canasta básica en $ 1.347,33, para una familia tipo. Y ese monto traza la "línea de pobreza". Entonces, la oposición contesta que la inflación, en realidad, es del 1,87% para el octavo mes, según las consultoras privadas, y que el costo de la canasta básica es de unos $ 2.400. Y todos siguen dando vueltas y vueltas por el mismo maniqueo escenario.
¿Y si se mensurara la pobreza con los parámetros de las Necesidades Básicas Insatisfechas: acceso a la vivienda, al trabajo, a la educación y a la salud? ¿Y si se usaran las pautas del economista chileno Manfred Max-Neef, para quien las necesidades básicas son internas e invariables en el tiempo y las culturas: la protección, la subsistencia, el afecto, el ocio, la creatividad, la identidad, la libertad y el entendimiento mutuo?
En el laberinto argentino del debate sobre la inflación y la pobreza, donde cualquier cifra es otra cifra, no puede responderse el más básico interrogante: si una familia con ingresos por $ 1.348 al mes no es pobre, ¿qué es? ¿rica? ¿de clase media? ¿burguesa? ¿oligarca? Por ahora, pasa a ser "no pobre". Hasta el estatus de pobre ha perdido...







