Brasil mira sus propios intereses

Análisis. Brian Winter - agencia Reuters.

15 Septiembre 2011
SAN PABLO.- El plan de Brasil para que los países Brics compren bonos de la zona euro puede estar bien intencionado, pero es mayormente una iniciativa que sirve a sus propios intereses y eleva el perfil global del país sin arriesgar suficiente dinero como para hacer mella en la crisis europea. Brasil aspira a convertirse en la quinta economía del mundo esta década, e importantes autoridades del Gobierno de Dilma Rousseff ven en la crisis en Europa y Estados Unidos una oportunidad para aumentar su rol en la política exterior.

La propuesta de Brasil para que los países Brics realicen compras coordinadas de bonos de la zona euro, que será discutida la próxima semana en Washington, le permite mostrarse como un puente diplomático entre occidente y las ascendentes economías de Asia, un rol que ha buscado desde hace tiempo. Además, refuerza el rol de Brasil como un socio sensato y como un acreedor extranjero neto, un fuerte contraste si se mira la situación de hace apenas una década, cuando Brasil tuvo que negociar su propio rescate con el FMI para evitar una moratoria de su deuda. Al lanzar la propuesta primero por la prensa, las autoridades brasileñas consiguieron una fuerte exposición, pese a que el miércoles imperaba la sensación de que la idea no encontraría apoyo de sus socios Brics -Rusia, India, China y Sudáfrica-. El dinero involucrado parece ser simbólico e insignificante comparado con las necesidades financieras de Europa. Brasil, por ejemplo, no usará los U$S 352.000 millones que posee en reservas para comprar bonos, recurriendo en cambio a un fondo soberano que hasta agosto tenía apenas U$S 9.000 millones.

En resumidas cuentas, más que proveer un gran salvavidas a Europa como algunos inversores esperaban, la propuesta para comprar bonos podría terminar sirviendo más que nada a los intereses de Brasil. Este país hace tiempo busca otras vías para reforzar su perfil internacional, como tener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, un plan que se topó con resistencia de Estados Unidos y de otros actores.

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