Tiempo real es la idea que alimenta las redes sociales. El llanto de un niño africano, los disturbios europeos o las declaraciones políticas -en todos los idiomas- se conocen en cuestión de segundos; más allá de los miles de kilómetros que nos separen de esos sucesos. Sorprende la velocidad con la que los mensajes estallan en las computadoras. En la redacción, ese concepto se cristalizó con ribetes particulares ayer. A las 11, un mail llegó a los prosecretarios y se refería a una publicación en una página web que alertaba sobre una madre tucumana que, tras siete años de búsqueda, recuperó a su hijo. Y lo halló a través de Facebook. "Es la historia, hay que encontrar a esa mujer", decía el correo del responsable de la edición de papel. "Se lo dije a ?Guillo?, están en eso", replicó Sánchez al minuto. En ese instante, apareció Guillo y preguntado sobre si se había conseguido a la mamá, dijo: "está aquí, en el diario, vino con su hijo". Todo en tiempo real, y por partida doble.







