15 Septiembre 2011 Seguir en 
Hay expresiones que han sobrevivido a lo largo de la historia porque describen realidades o situaciones que se repiten. Los antiguos latinos llamaron "terra nullius" a los territorios que carecían de dueño. "Tierra de nadie" comenzó a aplicarse también en referencia a los lugares donde la autoridad es casi inexistente y todos hacen lo que quieren, donde reinan el caos y la inseguridad. San Miguel de Tucumán, por cierto, no escapa a esta añeja expresión.
En lo que se refiere al patrimonio urbano, hay zonas que permanecen en el olvido porque nadie se hace responsable de su destino, como sucede, por ejemplo, con la ex estación El Provincial o una buena parte del Predio Ferial Tucumán Norte, que fue inaugurado en los terrenos de la ex estación de trenes del Ferrocarril Belgrano en El Bajo el 9 de julio de 1996. El objetivo era que el sitio se convirtiese en un lugar de exposiciones industriales y comerciales. Se había previsto el funcionamiento de la Secretaría del Interior. Al año siguiente, el Gobierno anunció que le entregaría el manejo del lugar a la Federación Económica de Tucumán. La actividad ferroviaria había cesado el 17 de diciembre de 1978, cuando partió el último tren.
Con el correr de los años, una parte del Predio quedó abandonada. En el sector que da hacia Charcas y el pasaje Díaz Vélez, funcionan el Ministerio del Interior y otras dependencias estatales que dependen de la cartera de Desarrollo Productivo y del Ente de Turismo, una escuela domiciliaria y una fábrica de alfajores. Sobre el pasaje García, están instalados dos comedores que asisten a ancianos y a niños, dependientes de la asociación Mensajeros de la Paz. En el lado que da hacia avenida Sáenz Peña, hay un galpón que ocupa una manzana y que está habitado por maleza en medio de hierros oxidados. Allí se había proyectado reubicar a los vendedores ambulantes, así como instalar un centro de exposiciones y parquización, según la propuesta del Plan Estratégico Urbano Territorial de San Miguel de Tucumán 2016 (PEUT).
Sin embargo, ni la Municipalidad, ni la Provincia, ni la Nación se hacen cargo del destino del Predio que es un reflejo de la dejadez, de la inacción gubernamental. El responsable de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo opinó que allí debería funcionar la sede de la Gendarmería y afirmó que se presentó un proyecto en ese sentido en la Fiscalía de Estado.
El PEUT, que fue aprobado por el Concejo Deliberante y presentado en sociedad por el intendente el 21 de diciembre de 2005, proponía también la remodelación de la plaza La Madrid, así como la recuperación del edificio de la ex terminal de ómnibus y del pasaje Sargento Gómez.
Han transcurrido casi cinco años desde entonces y El Bajo, que es un sector histórico de la ciudad, así como el Predio Ferial y sus inmediaciones, siguen ofreciendo un paisaje penoso. La vieja terminal es un espejo de la decadencia. El asunto de los ambulantes no es ya una asignatura pendiente, sino crónica. Podrían reciclarse los galpones para que ellos pudiesen instalarse allí en forma digna.
Tucumán es una provincia insólita en muchos sentidos. Se hacen leyes que no se hacen cumplir o no se acatan, se diseñan planes urbanos consensuados con visión de futuro, que se aplican a medias o no se ponen en marcha. Las "tierras de nadie" son sinónimos de la ausencia de compromiso y del deseo de progreso.
En lo que se refiere al patrimonio urbano, hay zonas que permanecen en el olvido porque nadie se hace responsable de su destino, como sucede, por ejemplo, con la ex estación El Provincial o una buena parte del Predio Ferial Tucumán Norte, que fue inaugurado en los terrenos de la ex estación de trenes del Ferrocarril Belgrano en El Bajo el 9 de julio de 1996. El objetivo era que el sitio se convirtiese en un lugar de exposiciones industriales y comerciales. Se había previsto el funcionamiento de la Secretaría del Interior. Al año siguiente, el Gobierno anunció que le entregaría el manejo del lugar a la Federación Económica de Tucumán. La actividad ferroviaria había cesado el 17 de diciembre de 1978, cuando partió el último tren.
Con el correr de los años, una parte del Predio quedó abandonada. En el sector que da hacia Charcas y el pasaje Díaz Vélez, funcionan el Ministerio del Interior y otras dependencias estatales que dependen de la cartera de Desarrollo Productivo y del Ente de Turismo, una escuela domiciliaria y una fábrica de alfajores. Sobre el pasaje García, están instalados dos comedores que asisten a ancianos y a niños, dependientes de la asociación Mensajeros de la Paz. En el lado que da hacia avenida Sáenz Peña, hay un galpón que ocupa una manzana y que está habitado por maleza en medio de hierros oxidados. Allí se había proyectado reubicar a los vendedores ambulantes, así como instalar un centro de exposiciones y parquización, según la propuesta del Plan Estratégico Urbano Territorial de San Miguel de Tucumán 2016 (PEUT).
Sin embargo, ni la Municipalidad, ni la Provincia, ni la Nación se hacen cargo del destino del Predio que es un reflejo de la dejadez, de la inacción gubernamental. El responsable de la Dirección de Arquitectura y Urbanismo opinó que allí debería funcionar la sede de la Gendarmería y afirmó que se presentó un proyecto en ese sentido en la Fiscalía de Estado.
El PEUT, que fue aprobado por el Concejo Deliberante y presentado en sociedad por el intendente el 21 de diciembre de 2005, proponía también la remodelación de la plaza La Madrid, así como la recuperación del edificio de la ex terminal de ómnibus y del pasaje Sargento Gómez.
Han transcurrido casi cinco años desde entonces y El Bajo, que es un sector histórico de la ciudad, así como el Predio Ferial y sus inmediaciones, siguen ofreciendo un paisaje penoso. La vieja terminal es un espejo de la decadencia. El asunto de los ambulantes no es ya una asignatura pendiente, sino crónica. Podrían reciclarse los galpones para que ellos pudiesen instalarse allí en forma digna.
Tucumán es una provincia insólita en muchos sentidos. Se hacen leyes que no se hacen cumplir o no se acatan, se diseñan planes urbanos consensuados con visión de futuro, que se aplican a medias o no se ponen en marcha. Las "tierras de nadie" son sinónimos de la ausencia de compromiso y del deseo de progreso.







