El antagonismo es la ceniza de las urnas quemadas

En Alto Verde no hay medias tintas: unos piden que se respete el resultado de los comicios y otros exigen nuevas elecciones o intervención.

ACAMPADOS. La comuna permanece cerrada y con guardia policial desde el día posterior a la votación provincial. LA GACETA / FOTOS DE OSVALDO RIPOLL
ACAMPADOS. La comuna permanece cerrada y con guardia policial desde el día posterior a la votación provincial. LA GACETA / FOTOS DE OSVALDO RIPOLL
Por Álvaro José Aurane 12 Septiembre 2011
Alto Verde está muy cerca de Concepción. Los vecinos de la comuna dicen que hay 60 cuadras de distancia entre ambas localidades El cuentakilómetros del móvil de LA GACETA dice que es, incluso, un poco menos. Para ir hasta el pueblo hay que salir de la ciudad vecina por el camino que tiene, a la izquierda, el predio donde se construye una prometida nueva terminal de ómnibus; y, a la derecha, el humeante ingenio La Corona. Cuando se llega al barrio conocido como Villa Alvear, se toma la calle Falucho, que se llama así hasta la acequia de Los Méndez. Cuando se la cruza, ya no hay pavimento, la arteria pasa a denominarse 9 de Julio y sólo se ven fincas a diestra y siniestra. Ya se está en Alto Verde, que desde su entrada misma queda muy lejos de la "Perla del Sur".

La paleta con que ha sido pintado el paisaje parece tener sólo cinco colores: el marrón de la tierra suelta, el amarillo de la caña de azúcar madura, el azul del cielo diáfano de la mañana, el verde de los sembradíos de papa y el violeta de los muchos lapachos de la zona. En el ejido urbano, en cambio, la escena social no es policromática: todo es blanco o negro.

No es para menos: en la madrugada que siguió a las elecciones del 28 de agosto, un grupo de personas irrumpió en la escuela Fray Justo Santa María de Oro y quemó las urnas. La Junta Electoral Provincial aún no resolvió si declarará nula la votación y convocará otra; o si la reconoce como válida, teniendo en cuenta la documentación de autoridades de mesa y fiscales, y proclama reelecto al comisionado Humberto Vides. Esta posibilidad cobró fuerza en las últimas horas.

En el piquete

Los quiebres están a la vista. Porque aunque su nombre sostenga lo contrario, Alto Verde es un pueblo de construcciones bajas y grises. Muchas de ellas están inconclusas, y se limitan a paredes destechadas y con las aberturas desnudas de cerramientos. Los bloques de hormigón son el material más empleado para la construcción. En los lotes separados por alambradas, donde abundan las cañas huecas y los árboles frutales, conviven casitas, casillas y ranchos.

No hay ni una sola calle pavimentada en toda esta localidad en la cual todos los vecinos hacen hincapié en que el delegado comunal ha sido pariente político del secretario de Obras Públicas de la Nación, José López. Para rematar un puente ferroviario yace, incoherente, a un costado de las vías, en herrumbrado estado de abandono.

La crisis, finalmente, deja de insinuarse y se hace manifiesta frente al edificio de la delegación rural, que desde hace dos semanas no funciona como tal: tiene una guardia policial en la puerta, para evitar que lo ocupen quienes que acamparon en la calle 12 de Octubre.

"Ahora que viene LA GACETA se ponen firmes, ¿no?", se escucha desde el piquete. Debajo de un improvisado techo de plástico, cinco mujeres toman mate y hablan sin pausa, como si fueran una sola voz.

A un lado, un grupo de hombres sentados en reposeras serán meros expectadores. A un par de pasos, dos carpas con forma de iglú portan sendos carteles. "Del amor al odio hay un solo paso. Del odio al voto hay $ 50", dice uno. "¿Dónde está el puntero de los muertos que votaron?", inquiere el otro. Un tronco de siempre verde (justamente en en esa comuna) se consume lentamente y sus brazas mantienen caliente una pava ennegrecida y una parrilla vacía.

"El pueblo está cansado de que no hayan hecho nada en todo el año y de que, encima, hubiera fraude el día de la elección. A las cinco de la tarde, ellos ya estaban festejando. Ahora estamos pocos, porque la gente está trabajando. Pero aquí estamos unidos a pesar de que hicimos campaña por distintos candidatos. No estamos a favor ni de uno ni de otro. Acá no hay banderías políticas. Lo único que queremos es elecciones limpias o que intervengan la comuna. Pero así, Vides no puede seguir", explica resueltamente Karina Mercado.

"Permitimos que saquen el camión para la recolección de la basura para mostrar que no tenemos nada en contra de los vecinos. Por el contrario: estamos denunciando que en Alto Verde, a las obras del gobernador solamente las vemos por televisión porque aquí el delegado comunal no trajo ninguna", se indigna Nancy Almirón.

"En el escrutinio provisorio encontraron plata en un sobre, de alguno al que le dieron el voto doblado y se olvidó de sacar el billete", asegura, en tono casual, Lorena, que invita un amargo pero se guarda el apellido. "Tampoco estamos en contra de los empleados de la comuna ni queremos que nadie pierda su puesto", agrega.

Noelia Barrionuevo advierte entonces que las calles se encuentran medianamente transitables porque las elecciones fueron hace poco.

Las demandas se suceden. Que el CAPS funcione las 24 horas, que tenga ambulancia propia, que haya un patrullero para la Policía, que haya teléfonos públicos, que reabra la oficina del Correo. Y Noemí, que no quiere dar su nombre completo, hojea una carpeta en la que afirma que poco más de 1.000 vecinos firmaron, con apellido, aclaratoria y DNI, para respaldar la protesta que se lleva adelante. "Acá, muchos ricos tienen tierras. Pero el pueblo no tiene ningún progreso", contrasta.

Pero no todos opinan así.

En las calles

"Yo no quiero tener problemas con esa gente", aclara María, que da su nombre no muy convencida, pero no duda en cruzar de vereda para dar su testimonio. "Vides presentó muchos proyectos, pero el Gobierno no les dio curso. Los que se instalaron frente a la comuna trabajaron para candidatos que les prometieron contratos: ahora se ven con las manos vacías. Ellos quemaron las urnas. Y no dicen, por ejemplo, que el delegado comunal anterior se hacía de rogar para prestarle un carro destartalado al CAPS. Enfermeras, agentes sanitarios y hasta médicos debían ir y volver de Concepción, tapados de tierra, para buscar remedios y bolsones alimentarios para niños desnutridos. El actual comisionado, en cambio, pone a disposición camionetas y empleados para esa tarea", compara.

El contrapunto se sucede cuadra a cuadra. Y en algunos casos, cara a cara. (Ver "Por la política...") Alto Verde se ha politizado. O, cuanto menos, se fracturado en antagonismos por razones de la política. No hay "no sabe / no contesta" entre los miembros de esta población que tenía 5.500 habitantes en 2001 (las cifras del Censo 2010 no están disponibles) y que el 28 de agosto tuvo 3.500 electores. Calle a calle, se superponen detractores y defensores del delegado comunal, los que exigen la intervención y los que demandan que se respete el resultado de los comicios, los que denostan la gestión y los que la reivindican.

La dinámica es interrumpida, de a ratos, por los transportes que llevan el producto de las cosechas. Como el pesado tractor que, cuando la siesta comienza a despedirse, atraviesa la 9 de Julio, arrastrando cinco carros helvéticos cargados de caña quemada, seguido de una enorme camioneta importada, con doble cabina y con vidrios doblemente polarizados. En Alto Verde, la riqueza es algo ajeno, que la gente se limita a ver como pasa por el frente. Desde sus calles abrazadas que retroceden. Desde sus esquinas que se pelean por harapos.

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