El aire contaminado

El municipio debe controlar las emisiones gaseosas de los vehículos.

12 Julio 2003
La persona que circula por las calles céntricas de San Miguel de Tucumán, se ve constantemente forzada a respirar en una atmósfera enrarecida por las emanaciones del escape de los colectivos, la mayoría de los cuales tiene defectuosa combustión. Parece evidente que, entre las muchas tareas que la Municipalidad ha eliminado inexplicablemente de su órbita, figura la tan necesaria de controlar que esa humareda de los motores se mantenga dentro de niveles razonables. Lo hemos subrayado en varias ocasiones y es conveniente repetirlo.
No era así años atrás. Cabe recordar que, inclusive, a comienzos de la década de 1960, una administración municipal obligó a los ómnibus a añadir una prolongación vertical a sus caños de escape, de modo que el humo recién se expeliera a la altura del techo del vehículo.
Es conocida la malsana incidencia que esa humareda gris y espesa tiene sobre la salud de las personas, ya que incorpora, al aire que ingresa en sus pulmones, elementos en extremo peligrosos. En esta época en que tanto abundan las enfermedades respiratorias, el asunto debiera tenerse especialmente en cuenta. Se trata de una temática vinculada con la salud de la población, y la Comuna tiene la obligación de intervenir en ella para aportar eficaces soluciones.

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