La familia importa tanto como la "bici"

Los familiares "trabajan" a la par de los corredores: son asistentes, compañeros y motivadores

FIESTA IMPONENTE. A pesar del frío, una multitud invadió el Trasmontaña entre San Javier y Raco. Los bikers llegaron acompañados de su familiares y todo se desarrolló sin ningún inconveniente. LA GACETA / FOTOS DE EZEQUIEL LAZARTE
FIESTA IMPONENTE. A pesar del frío, una multitud invadió el Trasmontaña entre San Javier y Raco. Los bikers llegaron acompañados de su familiares y todo se desarrolló sin ningún inconveniente. LA GACETA / FOTOS DE EZEQUIEL LAZARTE
22 Agosto 2011
Llegar hasta la largada es todo un ritual. Encontrar dónde estacionar el auto, cargar el equipo de mate al hombro y seguir al competidor. Camino a la rampa de despegue, hay que ajustar los últimos detalles. Después, el biker se pierde entre la multitud de rivales y no queda otra que acomodarse a un costado de la pista para no perder el momento en que el ciclista pasará por el lugar. La misión es asistirlo y correr a la par suya para alcanzarle el agua mientras sigue camino. En un Trasmontaña, la tarea de los integrantes de la familia es tan exigente como la de los mismos corredores. Están siempre al pie del cañón y lo importante es no abandonar nunca a quien es el competidor del grupo (papá, mamá, hijos o hermanos). Después de pasar la zona de la llegada todo es celebración y felicitaciones por el esfuerzo. La posición no importa.

Entonces aparece la otra cara del rally. Esa que es tan propia como la misma carrera: la reunión en familia y con amigos, el asado, algo para tomar y brindar. "Esto es el mountain bike. Es la fiesta de la familia y así lo vivimos quienes corremos el Trasmontaña. El apoyo que dan ellos es incondicional y necesario", relató Hugo Marcantonio.

Sin embargo, el ganador de la categoría Master D cuenta que la popularidad de la competencia fue creciendo a pasos agigantados a lo largo del tiempo. "Al principio esta masividad no existía. El crecimiento del Trasmontaña tiene nombre y apellido: Miguel Kachurovsky. El dejó su vida y se encargó personalmente de hacer crecer esta prueba deportiva", se sinceró Marcantonio, en reconocimiento al presidente del Mountain Bike Tucumán Club y organizador de la competencia que tuvo la cifra récord de 2.782 competidores.

Luego, Rodolfo López se sumó a las declaraciones de su compañero de dupla. Y "Vizcacha" también hizo mención a la familia. "Ellos siempre merecen un párrafo aparte. Me apoyan, me motivan para seguir y están en los momentos de flaqueza", dijo.

Después, llegó el turno de José Dilascio. "En plena competencia todos somos rivales, pero después, cuando la carrera termina, seguimos como amigos y compartimos con nuestras familias", contó el campeón de Master C2.

La fiesta se hace cada vez más multitudinaria, suma adeptos año a año. Pero los nuevos no son sólo competidores, sino que son sus hijos, nietos y sobrinos los que llegan para formar parte de la enorme familia del Trasmontaña.

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