Néstor Kirchner está preparando su primera visita oficial a Tucumán como presidente de la Nación para encabezar los actos del 187º aniversario de la Declaración de la Independencia. En plena campaña proselitista previa a los comicios del 27 de abril, el santacruceño hizo algunas promesas, similares a las que efectuaron sus antecesores.
La primera de ellas está en marcha, tal vez con un poco de retraso, pero cumplida en gran parte. El rescate de los bonos es una realidad demostrada con la inutilización de casi $ 119 millones. Aún debe retirarse de circulación unos $ 50 millones.
En Tafí Viejo aguardan que Kirchner concrete la segunda promesa electoral. La reactivación de los históricos talleres ferroviarios seguirá latente durante los próximos cuatro años de gestión presidencial y se convertirá en un estigma para el jefe de Estado si no la cumple, como sucedió con otras administraciones. Más profunda es la herida que tienen abierta los habitantes del centro y del sur de la provincia. La nueva traza de la ruta nacional 38 se encamina hacia la licitación para la construcción del tramo Monteros-Famaillá. En la Casa de Gobierno estiman que el llamado podría concretarse en agosto y que los trabajos se iniciarían en octubre, con el advenimiento del nuevo gobierno en la provincia. Los funcionarios mirandistas confían en que Kirchner no vendrá a Tucumán "con las manos vacías".
Contrariamente a lo que se esperaba, los actos patrios se desarrollarán en un marco de absoluta austeridad. Sin embargo, ya se habla de movilizar al peronismo para respaldar la gestión de Kirchner. El viernes, en la Casa Rosada, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, les transmitió al gobernador Julio Miranda y a sus colaboradores el pensamiento del patagónico respecto de la sencillez del protocolo para una visita que no se extendería por más de cinco horas.
Los rivales políticos del gobernador electo, José Alperovich, observarán atentamente las actitudes del Presidente para con el candidato oficialista. Algunos funcionarios del gabinete piensan que Kirchner no hará una fuerte exteriorización de apoyo al sucesor de Miranda. Conjeturan que el respaldo será medido para no herir susceptibilidades. Tal vez las celebraciones patrias también contribuyan a la reaparición pública del actual gobernador, quien sólo se asomó el domingo 29 de junio para saludar y proclamar ganadora a la fórmula del Frente Fundacional.
Los problemas domésticos
Hasta el miércoles, el Gobierno intentará de resolver algunos problemas domésticos para que no alteren la visita presidencial. Uno de ellos comenzará a resolverse hoy y tienen que ver con la crisis abierta en la Municipalidad capitalina. Los ediles interpelarán al devaluado intendente Antonio Alvarez, a quien le resultará una misión imposible restañar las heridas en su relación con el poder central. Aunque desde el PE juran y perjuran que no se meterán en la interna municipal, varios hombres del mirandismo observaron con agrado la posibilidad de que Marta de Ezcurra sea la sucesora de Alvarez, en caso de que este sea destituido. Otra cuestión a la que el Poder Ejecutivo quiere poner -de inmediato- paños fríos es la intención de la Fiscalía de Estado de solicitar juicio político contra el presidente de la Sala I de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, Salvador Ruiz. Luego de las airadas reacciones de casi todo el foro, algunos funcionarios salieron a decir que Miranda no avala tal pedido contra el juez que habilitó la restitución de los depósitos a las empresas que confiaron en el Estado y que hasta ahora no pueden recuperar los bonos que entregaron. "La acción no tendrá consenso en el gabinete", se aventuró a decir uno de sus miembros, dejando en claro, sin embargo, que hay enojo en la sede del PE por los embargos.







