La oposición no supo romper la telaraña

El oficialismo montó un dispositivo que desbordó las previsiones de los antimirandistas de distinto palo.

06 Julio 2003
Por Carlos Abrehu

El ciclo comicial no acabó aún en Tucumán. La renovación de legisladores nacionales es el próximo eslabón de la cadena. Y en el medio encaja la transición hasta la jura del nuevo gobernador José Alperovich, el 29 de octubre.
Se abre, en consecuencia, un trimestre lleno de tensiones políticas y de maniobras electorales. Es probable que los problemas se concentren en esos niveles de la vida institucional, ya que no se prevén perturbaciones serias en la esfera social. Sólo un desbarranque de las finanzas provinciales podría echar por tierra con aquella predicción.
El proceso electoral que terminó el domingo pasado condicionará en más de un aspecto lo que vendrá. Sin embargo, eso no significa que se vayan a repetir mecánicamente algunas situaciones.
De hecho, el oficialismo y la oposición arrancarán desde puntos de partida muy distintos. La elección del 29 marcó que hubo ganadores claros y perdedores netos. Para estos, hacer un balance es muy difícil, porque el análisis del presente se ve influido por las especulaciones acerca del futuro político.

Datos estables
El marco estructural muestra una realidad socioeconómica que es imposible que desaparezca en menos de tres meses, porque está cimentada básicamente en el desempleo y en la pobreza. Estas situaciones se agravaron con la formidable devaluación duhaldista, que pulverizó salarios. De las 150.000 personas que se estima que reciben diferentes tipos de ayuda social, unas 105.000 pertenecen a los planes Jefes y Jefas de Hogar. Y esa masa de beneficiarios representa una sólida base de apoyo político para el oficialismo. Legisladores, intendentes y comisionados comunales sacaron provecho de ello.
La distribución de bolsones de mercaderías se expandió por todo el territorio por obra de un engranaje muy aceitado. Alcanzó, en rigor, una escala sin precedentes.
A ese caudal de recursos políticos se adicionó la compra del voto. Ricardo Bussi interpretó, en cambio, que la gente vendió su voluntad. Dos lecturas del mismo fenómeno. El potencial expansivo de los sublemas oficialistas multiplicó los efectos del cóctel.
Nadie puede desconocer, sin embargo, que el electorado peronista se sintió contenido mayoritariamente por la fórmula José Alperovich-Fernando Juri. Estos encarnaron el PJ histórico, con el peso que todo eso tiene en una elección en que se juega el poder político en la provincia.

Cuentas que no cierran
La coalición de Esteban Jerez descubrió que con esas reglas de juego es imposible vencer al oficialismo.
Con todo, el resultado del domingo anterior es también producto de una sociedad muy endeble, que tuvo accionistas que aportaron de manera despareja.
Los no peronistas se quejaron de la contribución de Olijela Rivas. Para los radicales, esta sumó a lo máximo 15.000 votos entre las dos secciones electorales, pero ahuyentó una cifra mucho mayor en esta capital. Refieren, además, que en las comunas rurales donde vencieron candidatos afines a Rivas, ganó también el binomio Alperovich-Juri.
Algunos radicales, empero, se desentendieron también de la suerte del dueto Esteban Jerez-Horacio Ibarreche. La sospecha se focalizó en Osvaldo Morelli, quien ganó la intendencia de Concepción, pero perdió el binomio del Frente Unión por Tucumán. En cambio, Agustín Fernández triunfó en Aguilares, junto con Jerez-Ibarreche. Y el gremialista azucarero Roberto Palina -electo legislador por el oeste- se ufana de haber trabajado disciplinadamente por la fórmula frentista. Resquemores también hubo entre radicales y el espacio Recrear-Ciudadanos Independientes. Los primeros echaban la culpa del corte de boleta a Rubén Chebaia en la capital a los liberales, cosa que estos negaron. Antonio Bussi salió ganancioso en la ocasión.
Los frentistas coinciden, no obstante, en que no supieron polarizar la pelea con el mirandismo. La oferta no fue lo suficientemente atractiva como para romper las lealtades con el aparato, ni para captar a todo el antiperonismo. A ese reconocimiento debe agregarse la impericia de Jerez. Pecó también de ingenuidad toda la alianza jerecista, porque no pudo o no supo desbaratar la telaraña informática y la red de fiscales y presidentes de mesa adictos al mirandismo. En los momentos clave chocó con la Junta Electoral provincial, cuyo presidente -Antonio Gandur- nunca sobresalió por sus simpatías hacia Jerez.
El ex fiscal anticorrupción se prepara para competir por una banca de senador nacional en octubre. No obstante, la sociedad primigenia amenaza con disgregarse por las disímiles perspectivas de la política nacional para octubre. Ricardo López Murphy y Elisa Carrió -representados por Pablo Walter y José Vitar- encarnan proyectos diferentes que necesitan conseguir diputados y senadores . Y el menemismo de Olijela Rivas es agua de otro pozo.
La lucha contra el mirandismo congela, por ahora, esa dispersión. Tras una reunión de catarsis decidieron impulsar una movida en contra de la Ley de Lemas, incluso ante el propio Néstor Kirchner el 9 de julio.
Se aterran ante la desigual competencia que significaría la elección de convencionales constituyentes con el sistema de sublemas, en forma conjunta con la de diputados y senadores, en octubre. El 29 escarmentaron.

Dentro de casa
El berenjenal en que está sumida la alianza jerecista no disimula el descenso del bussismo. El ex gobernador, con 77 años, lucha a brazo partido por la intendencia de esta ciudad, y con tres concejales seguros. La Casa Rosada no simpatiza para nada con él. Esa debilidad lo lleva a halagar a Alperovich, por una parte, y a no despegarse del acuerdo de Jerez y Osvaldo Cirnigliaro en contra de la impugnación a la situación electoral, por otra parte. Esta no fue otra cosa que un gesto para canalizar el descontento por el desenlace y el clima que lo rodeó.
En el mundo oficialista no pasó inadvertida la advertencia de Alperovich en contra de los hechos de corrupción. El anuncio llenó de sorpresa. La idea de corte con la administración mirandista está subyacente. Otra idea que divide a los peronistas es si José Ricardo Falú o Julio Miranda será el primer senador por el PJ local.

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