El títere como vehículo de la educación

04 Agosto 2011
Es posiblemente tan antiguo como el hombre, cuando este comenzó a buscar la manera de expresar su mundo interior, poblado de sentimientos, de miedos, de alegrías, de incertidumbres, de esperanzas, de misterios, de angustias. Inventó los distintos rostros del arte para comunicarse. Se sabe que hace más de 2000 años, los chinos y los japoneses lo adoptaron. Por cierto, el títere y el teatro están íntimamente relacionados. En el continente americano también hay antecedentes de su existencia. En las excavaciones efectuadas en Teotihuacán (México) se hallaron figurillas hechas de barro posiblemente utilizadas para ritos funerarios; datan del año 600 d.C, y muestran brazos y piernas movibles.

Con el transcurrir del tiempo, se fueron descubriendo las posibilidades que brindaba el títere como una herramienta educativa. Tucumán posee, por cierto, una tradición titiritera que se fue consolidando a partir la creación de la Escuela de Títeres de Tucumán en septiembre de 1956. Inició sus actividades como organismo dependiente del Departamento de Actividades Culturales del Consejo de Educación de la Provincia; fue la primera en su tipo con carácter oficial en la Argentina.

La entidad inauguró ayer en el Museo de la Universidad Nacional de Tucumán una exposición en la que por primera vez se verá la totalidad del patrimonio del museo de la escuela: más de 100 muñecos, alrededor de 18 obras con sus escenografías y los equipos de sonido que se usaban. Pueden verse títeres donados por embajadas, fotografías y muñecos de titiriteros argentinos; también los de la escuela; los teatrinos, así como bibliografía de consulta.

La muestra se efectúa en homenaje a Alba Enrico de Vaca (1922-1994), fundadora de la Escuela de Títeres, y como parte de los actos del 55 aniversario de la entidad, a la que asisten chicos de 4 a 14 años. La actual directora señaló que también realizan talleres itinerantes en escuelas, comedores o instituciones privadas del interior. Durante la exposición habrá visitas guiadas y funciones especiales para escuelas.

El hecho de que una entidad de nuestro medio lleve más de medio siglo de labor, es un acontecimiento. En otras oportunidades, hemos señalado que sería positivo si en todas las escuelas se introdujera el títere como un elemento de entretenimiento y un vehículo de la educación. Las maestras podrían formarse a través de talleres dictados por las integrantes de la Escuela de Títeres. De ese modo, se estimularía la imaginación, la sensibilidad y la creatividad de nuestros niños, así como su destreza manual en la construcción de los muñecos. Para escribir una obra de títeres es necesario tener conocimientos literarios, especialmente de teatro, y la puesta exige de los manipuladores una buena voz e histrionismo, entre otras condiciones. Los títeres pueden ser un vehículo excelente para transmitir entre los chicos nociones básicas de convivencia cívica, de salud, de alimentación, de seguridad vial. En los últimos años, se ha descubierto el poder terapéutico de los títeres en niños discapacitados o con problemas de adaptación social.

Deberíamos entonces aprovechar al máximo el potencial de esta noble entidad que festejará en breve 55 años. El querido titiritero Javier Villafañe dijo: "una cosa tan vieja como el hombre no puede pensar en futuro. El futuro puede ser ayer. Nadie puede ponerle fecha a la imaginación, a los sueños".

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios