03 Agosto 2011 Seguir en 
WASHINGTON.- Si bien el presidente estadounidense, Barack Obama, logró in extremis evitar que el país caiga en cesación de pagos, perdió la confianza de sus bases, que lo acusan de capitular ante los conservadores cuando se acerca la presidencial de 2012. Obama y sus aliados demócratas del Congreso "fueron revolcados" por sus opositores republicanos con el acuerdo sobre la deuda, asegura Dante Scala, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de New Hampshire. "En el corto plazo, el presidente ha recibido un golpe", y aunque se evitó una potencial moratoria de pago catastrófica, "él perdió esa batalla", añade. El jefe de Estado despertó la ira del sector más inclinado a la izquierda de su partido, que lo acusa de haber renunciado a poner fin a las exenciones fiscales para los más ricos, medida que los demócratas defendían para equilibrar recortes presupuestarios. El acuerdo prevé recortes en el presupuesto de U$S 2,1 billones de dólares durante diez años, sin subas de impuestos.
Las críticas siguen siendo fuertes en este punto, a pesar de que el presidente consiguió de sus opositores que el techo de la deuda se elevara lo suficiente como para llegar hasta el final de 2012 y para que los programas sociales como Medicare, dirigido a los ancianos, no se vieran afectados. Según los analistas, algo que también afectó a Obama fue el espectáculo que mostraron ambos partidos al no conseguir ponerse de acuerdo sobre la deuda, agitando la amenaza de un incumplimiento de pagos. En el medio, el presidente sólo logró convencer al Congreso para llegar a un acuerdo en el último minuto, después de semanas de estancamiento que llevaron a las agencias de calificación a amenazar a EEUU con reducir su calificación financiera. La Casa Blanca sigue afirmando que el acuerdo es una "victoria para el pueblo estadounidense". Pero su portavoz, Jay Carney, reconoció que el proceso para llegar a un acuerdo había sido "un desorden total; a veces incluso un verdadero circo". La popularidad de Obama cayó al 40%, según Gallup, mientras que la del Congreso es aún más baja. La capacidad del presidente para "hacer aprobar en el Congreso una ley que defiende se ha visto muy afectada", indicó Peter Kastor, de la Universidad de Washington, en Sant Louis.
Las críticas siguen siendo fuertes en este punto, a pesar de que el presidente consiguió de sus opositores que el techo de la deuda se elevara lo suficiente como para llegar hasta el final de 2012 y para que los programas sociales como Medicare, dirigido a los ancianos, no se vieran afectados. Según los analistas, algo que también afectó a Obama fue el espectáculo que mostraron ambos partidos al no conseguir ponerse de acuerdo sobre la deuda, agitando la amenaza de un incumplimiento de pagos. En el medio, el presidente sólo logró convencer al Congreso para llegar a un acuerdo en el último minuto, después de semanas de estancamiento que llevaron a las agencias de calificación a amenazar a EEUU con reducir su calificación financiera. La Casa Blanca sigue afirmando que el acuerdo es una "victoria para el pueblo estadounidense". Pero su portavoz, Jay Carney, reconoció que el proceso para llegar a un acuerdo había sido "un desorden total; a veces incluso un verdadero circo". La popularidad de Obama cayó al 40%, según Gallup, mientras que la del Congreso es aún más baja. La capacidad del presidente para "hacer aprobar en el Congreso una ley que defiende se ha visto muy afectada", indicó Peter Kastor, de la Universidad de Washington, en Sant Louis.







